La reforma tributaria del Gobierno, que ha enfrentado múltiples obstáculos en el Congreso, volverá a ser discutida este 2 de diciembre en las comisiones económicas. Sin embargo, el panorama no es alentador: la mayoría de congresistas, incluso de partidos cercanos al Gobierno, consideran que el proyecto está prácticamente hundido.

Durante semanas, la iniciativa ha sido agendada sin lograr avances. Problemas administrativos, falta de firmas y pérdida de quórum han frenado su trámite, en medio de un ambiente político marcado por las elecciones y el temor al costo electoral de apoyarla. Además, el tiempo juega en contra: las sesiones ordinarias terminan el 16 de diciembre y la reforma ni siquiera ha superado su primer debate.

Aun así, un último “salvavidas” podría salir al ruedo este martes.

La propuesta para salvar la reforma

La representante a la Cámara Olga Lucía Velásquez anunció que presentará una proposición para simplificar la reforma. Su idea es que el Congreso apruebe únicamente el capítulo cuarto del proyecto original, dejando de lado todos los demás artículos.

Con esa modificación, la ambiciosa reforma que inicialmente buscaba recaudar 26 billones —y luego fue reducida a 16 billones— quedaría condensada en 32 artículos, todos centrados en un solo objetivo: la normalización tributaria.

Velásquez argumenta que este capítulo no debería generar rechazo, pues se enfoca en otorgar facilidades a contribuyentes que tienen deudas con la Dian, sin imponer nuevos impuestos polémicos.

¿Qué contiene el capítulo cuarto?

Las medidas que se mantendrían buscan incentivar el pago de obligaciones pendientes. Entre ellas:

  • Reducción transitoria de sanciones e intereses moratorios para quienes estén en mora a 31 de diciembre de 2024.

  • Disminución de la tasa de interés moratoria, siempre que el contribuyente pague la totalidad del valor adeudado.

  • Otras alternativas que facilitan ponerse al día en obligaciones tributarias, aduaneras y cambiarias.

¿Tiene futuro la propuesta?

Aunque esta simplificación podría hacer el proyecto más viable, el ambiente político sigue siendo adverso. Con congresistas poco dispuestos a aprobar una reforma en medio de la coyuntura electoral y con plazos tan estrechos, incluso este intento podría no ser suficiente para revivir la iniciativa.

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