JUDICIAL Y NACIONAL

Tragedia en Apure: Estudiante de aviación y piloto fueron obligados por criminales a volar avionetas cargadas con coltán hacia Venezuela

Por: Redacción Emcosalud Radio |
12 de septiembre de 2026 |
Lectura: 5 min

Una angustiosa pesadilla viven dos familias en Bogotá tras la desaparición de Óscar Mauricio Carvajal, estudiante de Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Salle, y Bernardo Antonio Grajales, un piloto experimentado. Ambos viajaron a Puerto Carreño (Vichada) para completar horas de vuelo, pero terminaron secuestrados por un grupo armado ilegal que los obligó a transportar aeronaves con coltán, oro y cocaína hacia territorio venezolano.

Del sueño de volar a la trampa en la selva

El viaje inició el pasado 10 de agosto. Óscar Mauricio, apasionado por la aviación, compartía emocionado con sus allegados los avances de sus prácticas a bordo de un Cessna 310. Sin embargo, cuando preparaban el retorno a la capital del país el 16 de agosto, las malas condiciones meteorológicas los obligaron a postergar el despegue en la capital del Vichada.

En su último intento de salida, fueron interceptados por hombres fuertemente armados con fusiles. Mediante mensajes e imágenes transmitidas en tiempo real a su familia, Carvajal documentó cómo los adentraron en camionetas por la selva, los abordaron en canoas y los condujeron hasta una pista clandestina con una exigencia perentoria: volar dos avionetas hasta el estado Apure, en Venezuela.

Detalles del Caso Información del Expediente y Cronología
Personas desaparecidas Óscar Mauricio Carvajal (Estudiante) y Bernardo Antonio Grajales (Piloto)
Lugar del secuestro Zona rural de Puerto Carreño (Vichada)
Cargamento forzado Coltán («oro negro»), oro y presunta cocaína
Destino de los vuelos Pistas no autorizadas en el Estado Apure (Venezuela)
Último contacto registrado 16 de agosto (Llamada telefónica previo al supuesto regreso)

Doble travesía bajo amenaza de muerte

Según los relatos conocidos por la revista SEMANA, los captores despojaron a las víctimas de sus documentos de identidad y los obligaron a concretar un primer trayecto hacia Apure. Posteriormente, los regresaron por vías terrestres y fluviales a la pista inicial en Colombia para repetir la maniobra con una segunda aeronave.

“Yo viajo mañana, nos vemos allá.” — Fue la última frase que Óscar Mauricio le dijo a su padre vía telefónica antes de pernoctar en un cambuche, con la promesa de los criminales de dejarlos libres para abordar su vuelo comercial a Bogotá.

Trámites diplomáticos y vacío de las autoridades

Tras perder todo contacto, la familia emprendió un calvario institucional. El Consulado de Colombia en Puerto Ayacucho informó que no existen registros migratorios de los jóvenes —dado el carácter ilegal del traslado— y escaló el caso a la sede consular de Guasdualito, con jurisdicción en Apure.

A la falta de respuestas claras por parte de la Fiscalía General de la Nación se suma la zozobra por llamadas extorsivas e intimidantes que la familia ha recibido, donde les aseguran que los dos ciudadanos habrían sido asesinados.

  • Sostenimiento de la búsqueda: La Alcaldía de Puerto Carreño, la Defensoría del Pueblo y el Ejército Nacional adelantan verificaciones en la zona limítrofe.
  • Clamor familiar: Los allegados de las víctimas piden la intervención urgente de la Cancillería para coordinar operaciones de búsqueda con las autoridades de Venezuela.

Nota de la redacción: Este suceso expone la vulnerabilidad de las zonas fronterizas en el oriente colombiano y el accionar de redes transnacionales que instrumentalizan aeronaves y pilotos para el tráfico ilícito de minerales y estupefacientes.

Fuente: Testimonios de la familia Carvajal recopilados por Revista SEMANA y respuestas oficiales de la Cancillería de Colombia.

 

 

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