Taxistas protestan en El Dorado por negocio de camionetas blancas

Las protestas de taxistas en Bogotá, registradas desde el 8 de abril y extendidas durante este 9 de abril de 2026, no tienen como principal causa a las plataformas digitales, como se pensó inicialmente. El foco del conflicto está en el aeropuerto Aeropuerto El Dorado y en la operación de las llamadas “camionetas blancas”.

El gremio denuncia que este servicio, presentado como una alternativa “especial” o preferencial, está afectando directamente sus ingresos y generando lo que califican como competencia desleal dentro de la terminal aérea.

El origen de la protesta

Aunque en años anteriores las movilizaciones de taxistas solían dirigirse contra aplicaciones como Uber o DiDi, en esta ocasión el conflicto es interno.

Según voceros del gremio, personas dentro del aeropuerto estarían orientando a los pasajeros —especialmente extranjeros— a tomar camionetas blancas en lugar de taxis tradicionales.

El problema, aseguran, es que estas decisiones no son aleatorias. Denuncian que los trayectos cortos sí son asignados a taxis, pero cuando se trata de carreras largas, más rentables, los usuarios son dirigidos hacia estos vehículos particulares.

Tarifas hasta tres veces más altas

Uno de los puntos más polémicos es la diferencia en los costos. De acuerdo con los taxistas, un trayecto desde El Dorado hasta sectores como Chapinero puede costar alrededor de $70.000 en taxi.

Sin embargo, el mismo recorrido en una camioneta blanca puede ascender a $160.000, más del doble, bajo el argumento de ofrecer mayor seguridad y comodidad.

Este modelo de negocio resulta altamente rentable, especialmente con viajeros internacionales que pagan en moneda extranjera, lo que ha generado un mercado lucrativo que, según el gremio, los está dejando sin trabajo.

Señalamientos a empresas y operadores

El vocero de los taxistas, Jaime Herrera, señaló que la protesta está dirigida contra directivos del sector y empresas que operan dentro del aeropuerto.

Entre los señalados está Julio Jiménez, quien estaría relacionado con la implementación de este modelo de transporte a través de la empresa American Visa.

Según Herrera, los taxistas pagan cerca de $572.000 mensuales por el derecho a operar en el aeropuerto, pero aun así no estarían recibiendo oportunidades equitativas de trabajo.

Además, denuncian que las camionetas blancas ocupan espacios destinados a taxis, lo que incluso ha derivado en comparendos por mal parqueo.

Respuesta de los operadores

Frente a las acusaciones, Julio Jiménez defendió el modelo asegurando que se trata de un servicio legal y diferenciado.

Explicó que estas camionetas ofrecen características adicionales como cámaras de video y audio, vehículos eléctricos y un esquema de mayor control para brindar seguridad al usuario.

También aseguró que no existe imposición, sino que los pasajeros eligen libremente entre taxi tradicional y servicio especial.

Debate por la confianza en el servicio

Uno de los argumentos más controversiales expuestos por los operadores es la falta de confianza en el servicio de taxi tradicional.

Según Jiménez, algunos usuarios prefieren las camionetas blancas debido a experiencias negativas previas con taxis, especialmente en temas de tarifas y seguridad.

Esta afirmación ha generado molestia en el gremio, que considera injusto generalizar y utilizar ese argumento para justificar un modelo que, según ellos, los excluye.

Rol de las autoridades

Los taxistas también han cuestionado la participación de Opain, empresa encargada de la operación del aeropuerto, a la que acusan de permitir este esquema dentro de la terminal.

Hasta el momento, las autoridades no han emitido una decisión definitiva sobre la legalidad o regulación de este servicio, mientras continúan las tensiones en la zona.

Protestas y disturbios

Las manifestaciones han derivado en bloqueos y enfrentamientos con la Policía, afectando la movilidad en Bogotá y generando preocupación entre viajeros.

El conflicto ha escalado al punto de sumar el apoyo de taxistas que no trabajan directamente en el aeropuerto, lo que evidencia el impacto nacional del problema.

Un conflicto abierto

La polémica sobre las camionetas blancas en el Aeropuerto El Dorado sigue abierta y plantea un debate de fondo sobre la regulación del transporte, la competencia en el sector y la protección del usuario.

Mientras no haya una solución clara, el enfrentamiento entre taxistas y operadores de servicios especiales podría intensificarse, afectando tanto a trabajadores del sector como a miles de pasajeros que transitan diariamente por la principal terminal aérea del país.

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