“Casi pierdo la lengua”: sobreviviente de cáncer por VPH alerta a hombres sobre los riesgos del virus
Un pequeño bulto debajo de la mandíbula cambió por completo la vida de Anthony Perriam, un padre de dos hijos que estuvo a punto de perder la lengua tras ser diagnosticado con un cáncer de cabeza y cuello relacionado con el virus del papiloma humano (VPH). Hoy, recuperado tras una dura batalla médica, su mensaje es claro: los hombres también están en riesgo y la detección temprana puede salvar vidas.
Anthony, de 41 años y residente en Cardiff, acudió a su médico de cabecera después de notar una pequeña inflamación en el cuello que no le causaba dolor. En cuestión de semanas, los exámenes confirmaron que se trataba de un cáncer asociado al VPH, un virus del que, hasta ese momento, solo había escuchado en relación con el cáncer de cuello uterino.
“Solo había oído hablar del VPH en mujeres. No tenía ni idea de que pudiera causar cánceres como este, especialmente en hombres”, relató.
¿Qué es el virus del papiloma humano (VPH)?
El virus del papiloma humano es un grupo común de más de 100 virus que afectan la piel y las mucosas. Se transmite principalmente por contacto piel con piel en la zona genital y mediante relaciones sexuales vaginales, anales u orales, así como por el uso compartido de juguetes sexuales.
En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario elimina el virus de forma natural sin que la persona presente síntomas. Sin embargo, ciertos tipos pueden provocar verrugas genitales o derivar en distintos tipos de cáncer, especialmente cáncer de cuello uterino en mujeres y cáncer de cabeza y cuello en hombres.
Según el NHS Wales, la mayoría de las personas infectadas con VPH no desarrollan complicaciones, pero el riesgo existe, particularmente cuando la infección persiste durante años sin ser detectada.
Un diagnóstico que llegó “justo a tiempo”
Aunque Anthony no presentaba dolor ni síntomas graves, una tomografía computarizada, una biopsia y una resonancia magnética confirmaron en marzo de 2023 la presencia del cáncer.
“En ese momento tenía un hijo de 3 años y otro de 6. Mi primer pensamiento no fue en mí, sino en ellos. Estaba completamente aterrorizado por lo que podría pasarles si yo no estaba”, recordó.
Los médicos le extirparon 44 ganglios linfáticos del cuello y localizaron el tumor primario en la base de la lengua mediante cirugía asistida por robot. La intervención fue crucial.
“Me dijeron que lo habían detectado justo a tiempo. Uno de los ganglios estaba a punto de romperse. Si hubiera avanzado un poco más, se podría haber extendido”.
Tras la cirugía, Anthony enfrentó un tratamiento agresivo con radioterapia y quimioterapia. Durante el proceso perdió 22 kilogramos y sufrió severos efectos secundarios.
“Perdí toda la saliva. Incluso beber era difícil, ya que todo se convertía en polvo en mi boca. Estaba tan débil que necesité una silla de ruedas”, explicó.
El impacto físico también tuvo consecuencias en su salud mental. “Que me llevaran en silla de ruedas hasta la sala de radioterapia empezó a afectarme psicológicamente. Pero mi familia me dio la motivación para seguir. Quería vivir para celebrar mi cumpleaños número 40”.

La importancia de la vacuna contra el VPH
La experiencia de Anthony ha puesto en el centro del debate la importancia de la vacunación contra el VPH en niños y adolescentes. En muchos países, la vacuna se recomienda a los 12 y 13 años, antes del inicio de la actividad sexual, ya que el sistema inmunitario responde con mayor eficacia en esa etapa.
El Hospital Universitario de Gales ha señalado que la vacuna ha reducido las tasas de cáncer de cuello uterino en casi un 90 % en mujeres jóvenes desde su introducción en 2008.
Por su parte, especialistas del Servicio de Salud de Cardiff y Vale han insistido en que la vacunación no solo protege a las mujeres, sino también a los hombres frente a cánceres relacionados con el VPH.
Sandeep Berry, otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello del servicio sanitario regional, ha instado a los padres a animar a sus hijos a recibir la vacuna. “Se ha utilizado en todo el mundo durante años, es segura y eficaz. Previene el cáncer relacionado con el VPH y fortalece la salud pública en general”, afirmó.
“Si notas un bulto, revísalo”
Anthony ahora dedica parte de su tiempo a crear conciencia, especialmente entre hombres que, como él, desconocían que el VPH podía afectarles de esta manera.
“Si notas un bulto, aunque no duela, haz que te lo revisen. No se habla lo suficiente de este tipo de cáncer, especialmente entre los hombres. La detección temprana realmente salva vidas”.
Su caso evidencia la necesidad de mayor información y educación sobre el VPH, así como de promover chequeos médicos ante cualquier señal inusual. Los expertos coinciden en que la prevención, la vacunación y la consulta temprana ante síntomas sospechosos son las herramientas más efectivas para reducir el impacto de estos cánceres.
Hoy, tras superar uno de los momentos más difíciles de su vida, Anthony se considera afortunado. “Puedo seguir comiendo y hablando. Pero si lo hubiera dejado pasar más tiempo, podría haber perdido la lengua o incluso haber muerto”.
Su historia es un llamado de atención: el VPH no distingue género y el silencio puede costar vidas.
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