Advertencias de expertos antes de usar medicamentos contra la obesidad
Los medicamentos para bajar de peso están revolucionando el tratamiento de la obesidad en el mundo. Fármacos como Ozempic y Mounjaro han ganado popularidad por sus resultados visibles en poco tiempo. Sin embargo, especialistas advierten que no son una solución mágica y su uso requiere precaución.
El auge de estos tratamientos ha permitido que millones de personas logren perder peso de forma significativa, pero también ha encendido alertas sobre sus efectos a largo plazo y la necesidad de acompañarlos con cambios en el estilo de vida.
Cómo funcionan estos medicamentos
Estos fármacos actúan imitando hormonas naturales del cuerpo relacionadas con la saciedad, como el GLP-1 y el GIP. En términos simples, ayudan a reducir el apetito y a generar una sensación de llenura más rápida.

Esto ha llevado a pérdidas de peso que oscilan entre el 14 % y el 20 % en poco más de un año. Para expertos como David Cummings, estos medicamentos son “lo más cercano a un fármaco milagroso” en el tratamiento de la obesidad.
Sin embargo, no todos responden igual. Entre el 10 % y el 15 % de los pacientes experimentan resultados mínimos, lo que evidencia que no existe una solución universal.
El riesgo de recuperar el peso
Una de las principales advertencias de los especialistas es que estos tratamientos suelen requerir uso prolongado. Cuando se suspenden, el peso perdido tiende a recuperarse rápidamente.
Estudios han demostrado que las personas pueden recuperar hasta el 60 % del peso perdido en un año tras dejar la medicación. Esto se debe a factores biológicos y hormonales que empujan al cuerpo a recuperar energía.
El experto Naveed Sattar explica que esto está relacionado con el llamado “ruido alimentario”, es decir, pensamientos constantes sobre la comida que regresan al suspender el tratamiento.
No sustituyen un cambio de hábitos
A pesar de su eficacia, los especialistas coinciden en que estos medicamentos deben ser solo una herramienta dentro de un enfoque integral.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la medicación por sí sola no resolverá el problema de la obesidad. Es fundamental incorporar cambios en la alimentación, actividad física y hábitos diarios.

La experta Marie Spreckley alerta que una mala alimentación durante el tratamiento puede provocar deficiencias nutricionales, pérdida muscular y otros problemas de salud.
Efectos secundarios a tener en cuenta
El uso de medicamentos como Ozempic puede generar efectos secundarios que deben ser considerados antes de iniciar el tratamiento:
- Problemas gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea)
- Riesgo de pancreatitis
- Cálculos biliares
- Pérdida de masa muscular
- Posibles afecciones óseas y articulares
Además, aún no se conocen completamente los efectos a largo plazo, lo que genera incertidumbre en la comunidad médica.
Un tratamiento que requiere seguimiento
La profesora Amanda Daley insiste en que la obesidad es una enfermedad crónica, por lo que requiere seguimiento continuo y apoyo profesional.
Uno de los mayores riesgos actuales es el acceso a estos medicamentos sin supervisión adecuada, especialmente a través de servicios privados, donde el acompañamiento médico puede ser limitado.
Pequeños cambios que hacen la diferencia
Investigaciones recientes han demostrado que los llamados “micropasos” pueden mejorar significativamente los resultados del tratamiento. Estos incluyen acciones simples como:
- Reducir bebidas azucaradas
- Caminar diariamente
- Mejorar el sueño
- Manejar el estrés
Según Maya Adam, estos cambios son “demasiado pequeños para fallar” y ayudan a consolidar hábitos sostenibles en el tiempo.
Un panorama en evolución
El desarrollo de nuevos medicamentos continúa avanzando. Fármacos como la retatrutida muestran resultados prometedores, con pérdidas de peso cercanas al 29 % en estudios preliminares.
Además, se han identificado beneficios adicionales como mejoras en la salud cardiovascular, reducción del riesgo de demencia y mejor control de enfermedades asociadas.
Más que una solución rápida
A pesar del entusiasmo, los expertos coinciden en un punto clave: estos medicamentos no son una solución definitiva.
El verdadero desafío sigue siendo cambiar el entorno alimentario y promover hábitos saludables a largo plazo. En un mundo donde los alimentos ultraprocesados son accesibles y abundantes, la obesidad seguirá siendo un problema creciente.
Los medicamentos como Mounjaro representan un avance importante, pero su éxito dependerá de cómo se integren en estrategias más amplias de salud pública.
MIRAR MÁS NOTICIAS AQUÍ
