Venezuela enfrenta riesgo de brotes de enfermedades tras los terremotos: expertos alertan sobre una posible crisis sanitaria
La emergencia provocada por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio no solo deja un devastador balance de víctimas y daños materiales, sino que ahora abre la puerta a una nueva preocupación: una posible crisis sanitaria por la aparición de brotes de enfermedades infecciosas.
Mientras continúan las labores de rescate en las zonas más afectadas, especialistas en salud pública y organismos internacionales advierten que las condiciones generadas por el desastre —como la escasez de agua potable, el colapso de los servicios de salud, el hacinamiento y la falta de saneamiento básico— podrían favorecer la propagación de diversas enfermedades durante las próximas semanas.
Más de 1.900 fallecidos y miles de damnificados
De acuerdo con el balance oficial entregado por las autoridades venezolanas, la tragedia deja hasta el momento 1.943 personas fallecidas, más de 10.500 heridos y 15.866 damnificados.
Además, las labores de búsqueda continúan en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas por el doble sismo. Según las autoridades, 6.461 personas han sido rescatadas con vida, incluyendo un niño de dos años encontrado entre los escombros.
Sin embargo, la situación sigue siendo crítica. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas, una cifra que mantiene en máxima alerta a los organismos de socorro.
El mayor desafío ahora es evitar una emergencia sanitaria
Para el infectólogo Jorge Alberto Cortés, especialista del Hospital Universitario Nacional y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, la fase más compleja podría comenzar después de la tragedia.
El médico explicó que los grandes desastres naturales suelen generar condiciones ideales para la aparición de brotes epidémicos debido al desplazamiento masivo de personas y al deterioro de las condiciones de higiene.
Según el especialista, cuando miles de personas deben convivir en refugios temporales o espacios improvisados sin acceso suficiente a agua potable, alimentos y saneamiento, aumenta considerablemente el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas.
Enfermedades gastrointestinales entre las principales amenazas
Uno de los principales riesgos identificados por los expertos corresponde a las enfermedades transmitidas por agua y alimentos contaminados.
La falta de sistemas adecuados de saneamiento puede favorecer la aparición de:
- Gastroenteritis infecciosas.
- Diarreas agudas.
- Hepatitis A.
- Enfermedades transmitidas por contaminación fecal.
El infectólogo explicó que la hepatitis A representa una de las mayores preocupaciones debido a la facilidad con la que puede propagarse en escenarios de hacinamiento y deficiencias sanitarias.
También preocupa el regreso de enfermedades prevenibles

Los especialistas advierten que el deterioro de la infraestructura sanitaria podría facilitar el resurgimiento de enfermedades que normalmente permanecen controladas mediante programas de vacunación.
Entre ellas se encuentran:
- Poliomielitis.
- Sarampión.
- Difteria.
- Tos ferina.
La interrupción de las campañas de inmunización y la dificultad para acceder a los servicios médicos aumentan el riesgo de brotes, especialmente entre niños y personas vulnerables.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también expresó preocupación por esta situación, al advertir que la presión sobre los hospitales venezolanos dificulta la atención oportuna de la población afectada.
Infecciones respiratorias y enfermedades tropicales
Además de las enfermedades gastrointestinales, el hacinamiento favorece la propagación de infecciones respiratorias.
Los expertos señalan que podrían incrementarse los casos de:
- Influenza.
- Resfriados.
- Neumonías.
- Meningitis bacteriana.
A esto se suma el riesgo de enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos, como el dengue, especialmente si las lluvias posteriores al terremoto generan acumulación de agua y proliferación de vectores.
Otro de los riesgos mencionados por el infectólogo Jorge Alberto Cortés es la leptospirosis, una enfermedad bacteriana que puede transmitirse por el contacto con aguas contaminadas, especialmente después de inundaciones o daños en los sistemas de alcantarillado.
La atención médica trabaja bajo enorme presión
El portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Christian Lindmeier, advirtió que el sistema sanitario venezolano enfrenta una situación extremadamente compleja.
Según explicó, numerosos centros asistenciales funcionan por encima de su capacidad debido al elevado número de heridos y a las afectaciones sufridas por la infraestructura hospitalaria.
El colapso parcial de los servicios de salud dificulta el tratamiento oportuno de lesiones, fracturas e infecciones, lo que incrementa el riesgo de complicaciones médicas.
Vacunas y antibióticos serán fundamentales
El infectólogo insistió en que la llegada rápida de ayuda humanitaria será determinante para evitar una crisis sanitaria de mayores proporciones.
Entre las prioridades se encuentran:
- Agua potable.
- Medicamentos esenciales.
- Antibióticos para tratar heridas e infecciones.
- Vacunas contra enfermedades prevenibles.
- Insumos médicos para hospitales y refugios.
El especialista considera indispensable fortalecer las campañas de inmunización contra enfermedades como hepatitis A, influenza, meningitis y otras infecciones que suelen aparecer después de grandes desastres naturales.
El manejo de las víctimas también representa un desafío
Otro aspecto que preocupa a las autoridades sanitarias es el manejo adecuado de las personas fallecidas.
Aunque los cuerpos de las víctimas de desastres naturales no suelen representar un riesgo elevado de epidemias por sí mismos, su recuperación, identificación y disposición final requieren protocolos estrictos para evitar problemas sanitarios asociados a la descomposición y a las difíciles condiciones ambientales.
Los expertos recuerdan que situaciones similares se presentaron durante tragedias históricas en la región, donde fue necesario implementar medidas extraordinarias para proteger la salud pública.
La prevención será determinante
Mientras continúan las operaciones de rescate, los especialistas coinciden en que las próximas semanas serán decisivas para contener el impacto sanitario de la tragedia. La instalación de refugios con condiciones adecuadas de higiene, el suministro constante de agua potable, la distribución de alimentos seguros, el acceso oportuno a medicamentos y el fortalecimiento de las campañas de vacunación serán factores clave para evitar que el desastre provocado por los terremotos evolucione hacia una crisis epidemiológica de gran magnitud. Organismos nacionales e internacionales mantienen el llamado a reforzar la respuesta humanitaria para proteger a las miles de personas que permanecen afectadas por la emergencia.
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