Controversia en Colombia por la gestión de la ayuda internacional: Críticas a la UNGRD por la llegada tardía y selectiva de rescatistas extranjeros
En medio de la angustia por encontrar con vida a 496 personas desaparecidas y un saldo trágico que supera las 265 víctimas mortales tras el terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en el Chocó, una intensa tormenta política se desató en el país. El manejo y la demora en la autorización para el ingreso de brigadas internacionales de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) por parte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha desencadenado fuertes cuestionamientos desde diversos sectores sociales y legislativos justo cuando el reloj marcó las 72 horas críticas posteriores al sismo.
El giro de la UNGRD: De rechazar personal a solicitar relevos de EE. UU. e Israel
Inicialmente, la postura gubernamental y los pronunciamientos de mandatarios regionales sostuvieron que Colombia contaba con la capacidad operativa necesaria mediante 23 equipos USAR nacionales. Sin embargo, en la jornada de este miércoles 12 de agosto, el recién nombrado director de la UNGRD, David Tamayo, anunció un cambio de estrategia: la formalización de solicitudes de personal de rescate procedente de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel.
Tamayo justificó la medida bajo la necesidad de garantizar relevos operativos para las patrullas colombianas exhaustas, argumentando que la selección de estas naciones responde a estrictos protocolos de acreditación de la red INSARAG y a la autonomía logística de los brigadistas para no recargar a los municipios afectados.
Lluvia de críticas: Senadores tildan de «selectiva» la aceptación de ayuda
La rectificación de la UNGRD avivó el malestar en el Congreso de la República. La senadora Esmeralda Hernández criticó con dureza que se acepten brigadas de unos países mientras ofertas de apoyo técnico de México, Brasil o China no se han concretado de la misma forma, acusando al Ejecutivo de sesgo ideológico en un momento de vida o muerte.
Por su parte, congresistas como Ariel Ávila y analistas en relaciones internacionales cuestionaron la lentitud en la toma de decisiones, señalando que el tiempo perdido en la burocracia internacional perjudicó la fase con mayor probabilidad de hallar supervivientes bajo las ruinas en Chocó, Risaralda y Cali.
- Límite de las 72 horas: Plazo vital en el que la supervivencia de atrapados se reduce drásticamente, cumplido este jueves 13 de agosto.

- Confusión con los ‘Topos’ de México: La brigada independiente Topos Azteca llegó por iniciativa propia a Cali, mientras que los Topos Tlatelolco (oficiales) cancelaron su despliegue al no recibir la solicitud formal de estado a estado.
- Respuesta de Cancillería: El canciller Omar Bula aseguró que no hay discriminación ideológica y que la priorización busca evitar el colapso logístico en las zonas de desastre.
El despliegue desigual en el terreno
Reportes periodísticos internacionales coinciden en que la atención institucional ha presentado vacíos notables en zonas rurales apartadas del Chocó y sectores periféricos de Pereira, donde la propia comunidad ha tenido que remover escombros con herramientas artesanales a la espera de la maquinaria pesada y las unidades caninas especializadas.
Análisis Emcosalud Radio: La diplomacia de la emergencia y el imperativo humanitario
La gestión de una catástrofe de escala nacional exige la despolitización absoluta de la ayuda humanitaria. Si bien es técnicamente válido que la Cancillería y la UNGRD exijan que las brigadas extranjeras cumplan con los estándares INSARAG para evitar el caos en la cadena de mando y de suministros, la percepción pública de demora o favoritismo geopolítico erosiona la confianza en la conducción de la crisis. Cuando se trata de salvar vidas bajo toneladas de concreto, la única métrica aceptable es la velocidad operacional. Coordinar con eficiencia la solidaridad global —sin distingos ideológicos— debe ser la prioridad infranqueable de cualquier Estado enfrentado a la furia de la naturaleza.
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