La investigación sobre el caso ocurrido en el Cantón Norte de Bogotá, donde el capitán Pablo Andrés Másmela Zapata asesinó a la subteniente María Camila Mora Mahecha y luego se quitó la vida, continúa revelando detalles alarmantes. Según Luis Eduardo Leyva, abogado de la familia de la víctima, el arma hallada en el vehículo donde ocurrió la tragedia no era de dotación oficial y tampoco lo eran otras armas encontradas posteriormente en la vivienda del capitán. Esto ha generado dudas sobre cómo logró obtenerlas e ingresarlas al complejo militar, pese a los estrictos controles de seguridad.

El abogado explicó que la subteniente aceptó hablar con Másmela dentro del Cantón Norte porque consideraba que allí estaría protegida. Aunque llegó acompañada de una amiga, le pidió que la dejara sola unos minutos para conversar con él. Esta tercera persona, que no estaba dentro del vehículo como se dijo inicialmente, escuchó parte de lo ocurrido y fue quien dio la primera alerta.

Leyva también reveló un antecedente preocupante del capitán: había amenazado a otra expareja con las mismas palabras que, al parecer, usó contra la subteniente —“Si usted no es para mí, no es para nadie”—, lo que genera cuestionamientos sobre los filtros psicológicos que superó dentro del Ejército. La relación entre Mora y Másmela había terminado meses antes, pues ella buscaba una relación tranquila y distante, algo que él no habría aceptado.

A pesar de la tragedia, el abogado destacó la profunda vocación que María Camila sentía por la institución a la que dedicó varios años de su vida. Las investigaciones continúan para esclarecer con exactitud cómo se desarrollaron los hechos dentro del vehículo y por qué armas no oficiales estaban en manos del capitán dentro de una instalación militar.

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