Los impresionantes incendios que tienen en jaque al Tolima no dan tregua: así está el panorama en el departamento
Una de las emergencias ambientales y socioeconómicas más severas de los últimos años atraviesa el departamento del **Tolima**. La propagación de las llamas, impulsada por las altas temperaturas y las ráfagas de viento, deja un saldo devastador de **24 incendios activos, cerca de 20.000 hectáreas reducidas a cenizas y más de 18.000 cabezas de ganado sin alimento**. La gobernadora **Adriana Magali Matiz** y el Gobierno Nacional despliegan recursos de auxilio interinstitucional, solicitando con urgencia mayor apoyo helicoportado para atender puntos inalcanzables por tierra.
Focos prioritarios: Amenaza a empresas, infraestructura y el CENOP
Las conflagraciones se concentran en zonas de difícil acceso topográfico en municipios como **Coello, Suárez, Carmen de Apicalá, Armero Guayabal, Alvarado, Ortega, Chaparral y Coyaima**. En el sector entre Suárez y Carmen de Apicalá, el fuego amenaza con alcanzar instalaciones industriales, mientras que en **San Luis** las autoridades concentran esfuerzos para evitar que el incendio penetre la **Escuela Internacional de Entrenamiento de la Policía de Colombia (CENOP)**.
La mandataria departamental remarcó que las brigadas en tierra han sido sobrepasadas en varios sectores debido a la inclinación del terreno y la densidad del humo, por lo que la intervención aérea resulta indispensable.
“Son 24 incendios que tenemos en el Tolima, unos de gran magnitud que deben ser trabajados de manera inmediata con ayuda helicoportada de la Fuerza Aeroespacial, del Ejército y de la Policía Nacional. Necesitamos el apoyo aéreo en Suárez, Carmen de Apicalá, Armero y Coello para frenar esta catástrofe.” — Adriana Magali Matiz, Gobernadora del Tolima.

Catástrofe en el sector agropecuario y solidaridad regional
El impacto socioeconómico en la zona rural es crítico. La destrucción de pastizales afecta de forma directa a pequeños y medianos ganaderos en **San Luis, Valle de San Juan, Ortega y Chaparral**, además de causar pérdidas irreparables en cultivos de cítricos como el limón. Cerca de **1.500 viviendas presentan averías o riesgos estructurales**, lo que motivó a la Gobernación a convocar un evento solidario de recaudación de fondos y solicitar una mesa de trabajo prioritaria con el Ministerio de Agricultura.
Para mitigar la crisis, se ha dispuesto el envío de refuerzos con **25 bomberos procedentes de Bogotá**, sumados a brigadas y unidades de socorro enviadas desde **Huila, Caquetá, Boyacá y Valle del Cauca**.
| Indicador de la Emergencia | Cifra u Observación Oficial |
|---|---|
| Hectáreas Afectadas | Aproximadamente 20.000 hectáreas consumidas |
| Incendios Activos | 24 focos en constante monitoreo |
| Ganado en Riesgo | Más de 18.000 cabezas desabastecidas de alimento |
| Viviendas Afectadas / Con Riesgo | Cerca de 1.500 estructuras con averías o amenaza directa |
| Municipios en Alerta Crítica | Coello, San Luis, Suárez, Carmen de Apicalá, Armero, Ortega, Chaparral y Coyaima |
| Refuerzos Regionales | Equipos de Bogotá, Huila, Caquetá, Boyacá y Valle del Cauca |
Complejidad operativa y condiciones del terreno
Por su parte, la cartera del Interior y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo del Desastre (UNGRD) precisaron que llegar a puntos como Armero Guayabal puede tomar más de dos horas a pie con bombas de espalda, dificultando el abastecimiento continuo de agua para el personal en línea de fuego.
- Apoyo aéreo intensificado: Helicópteros equipados con sistema *Bambi Bucket* intervienen en áreas montañosas de Suárez y Coello.
- Sostenimiento al campesinado: Se busca la articulación con el Ministerio de Agricultura para la entrega de alimento concentrado y subsidios.
- Protección de activos estratégicos: Cordones de seguridad evitan que las llamas lleguen a la sede de formación policial CENOP.
Análisis Emcosalud Radio: Lecciones de la crisis en Tolima y la urgente articulación regional de contingencia
La dimensión de los incendios forestales que hoy asolan al Tolima demuestra que los efectos de las temporadas secas extremas sobrepasan la capacidad operativa de las coordinaciones locales de gestión del riesgo. La rápida afectación a más de 20.000 hectáreas y el desabastecimiento de miles de animales subrayan la fragilidad de nuestros ecosistemas y la urgencia de fortalecer los cuerpos de bomberos con equipamiento especializado de vanguardia. La solidaridad interdepartamental —con la llegada de socorristas de regiones vecinas como el Huila— resulta encomiable, pero debe ir acompañada de un plan de reactivación económica del Gobierno Nacional para evitar el quiebre de las familias rurales del Alto Magdalena.
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