ICBF aclara caso del menor en balcón en Bogotá: descartan abuso y revelan nuevos detalles

El caso que generó conmoción en redes sociales tras la difusión de un video en el que se observaba a un menor en el balcón de un apartamento en el norte de Bogotá ha dado un giro significativo. En las últimas horas, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) entregó información clave que cambia el panorama inicial y desmiente las versiones más alarmantes que circularon en internet.

La directora del ICBF, Astrid Cáceres, confirmó que no existen indicios de abuso sexual ni maltrato contra los tres menores involucrados en el caso, de 4, 7 y 15 años. La afirmación se basa en los resultados emitidos por Medicina Legal, entidad que realizó las valoraciones correspondientes.

“Esto es muy importante aclararlo por los niños, por todo lo que pasó, y es que está totalmente descartada la violencia sexual”, señaló Cáceres en declaraciones a medios de comunicación. La funcionaria enfatizó que el escenario que se viralizó en redes sociales no corresponde con la realidad de los hechos investigados hasta el momento.

El caso se originó tras la circulación de un video en el que se veía a un niño en el balcón de un apartamento ubicado en el barrio Chicó Navarra, en la localidad de Usaquén, junto a un ciudadano extranjero. Las imágenes generaron indignación y preocupación entre los ciudadanos, quienes interpretaron la escena como una posible situación de riesgo o abuso.

Sin embargo, con el avance de las investigaciones, las autoridades han ido aclarando lo ocurrido. El abogado del extranjero, Fabio Humar, aseguró que los tres menores rindieron versiones coherentes y consistentes en las que negaron cualquier tipo de abuso. Además, indicó que la madre de los niños se encontraba presente en el lugar de los hechos.

Otro elemento clave revelado por el ICBF es que el extranjero y una mujer estaban en la etapa final de un proceso de adopción de los menores. Este dato resulta relevante para entender el contexto en el que se desarrollaron los hechos y la relación entre los adultos y los niños.

Sobre lo ocurrido específicamente en el apartamento, Cáceres explicó que, según información suministrada por la Fiscalía, se trató de un incidente doméstico. Los menores estaban jugando cuando se presentó un conflicto, lo que llevó a una situación en la que uno de los niños necesitaba calmarse y tomar aire.

En ese contexto, surgió la versión de que el menor había sido llevado al balcón debido a un posible atoramiento al comer. No obstante, la directora del ICBF fue cautelosa al señalar que ese punto aún no está completamente claro. “No está muy definido si hubo atoramiento o no”, precisó.

El presidente Gustavo Petro también se pronunció sobre el caso a través de su cuenta en la red social X. El mandatario afirmó que, según la información disponible, el ciudadano extranjero no habría cometido ningún tipo de abuso contra los menores. Además, indicó que la escena del balcón pudo haber sido malinterpretada por la opinión pública.

“Las imágenes engañaron a los colombianos que fueron en masa a defender al niño”, expresó el jefe de Estado, subrayando la importancia de verificar los hechos antes de emitir juicios en situaciones sensibles como esta.

El caso pone en evidencia el impacto de las redes sociales en la construcción de narrativas públicas, especialmente cuando se trata de situaciones que involucran a menores de edad. La rápida difusión de contenido puede generar reacciones masivas, pero también interpretaciones erróneas que afectan a las personas involucradas.

Asimismo, resalta la importancia del debido proceso y de esperar los resultados oficiales de las investigaciones antes de sacar conclusiones. En este caso, las autoridades han insistido en que la prioridad es proteger los derechos de los menores y evitar su revictimización.

Por ahora, el extranjero involucrado ha recuperado su libertad, mientras continúan las verificaciones para esclarecer completamente los hechos. Las autoridades mantienen el seguimiento del caso, aunque con un panorama mucho más claro y alejado de las versiones iniciales que causaron alarma nacional.

Este episodio deja varias lecciones sobre el manejo de la información en la era digital, la responsabilidad ciudadana frente al contenido viral y la necesidad de confiar en las instituciones encargadas de investigar y proteger a la infancia.

A medida que se conocen más detalles, queda claro que la realidad del caso dista considerablemente de la percepción inicial. El llamado de las autoridades es a la prudencia, al respeto por los involucrados y a la verificación de la información antes de compartirla.

 

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