Golpe a ‘El Mesa’: bienes, capturas y expansión criminal en Bogotá
Un contundente golpe contra el crimen organizado se registró en Colombia tras revelarse la magnitud de la fortuna ilegal acumulada por la red delincuencial conocida como El Mesa. Las autoridades iniciaron un proceso de extinción de dominio contra un amplio portafolio de bienes que incluiría inmuebles, vehículos de alta gama y taxis utilizados presuntamente para actividades ilícitas.
Según información oficial, el valor de los activos intervenidos asciende a cerca de 20 mil millones de pesos, lo que evidencia la capacidad financiera de esta organización criminal que logró expandirse desde Antioquia hacia el centro del país, especialmente en Bogotá y Soacha.
Extinción de dominio a millonaria fortuna
El proceso judicial afecta al menos 17 bienes inmuebles, cuatro camionetas de alta gama, dos taxis y dos vehículos particulares. Estas propiedades habrían sido adquiridas con recursos provenientes de actividades criminales como el secuestro y el homicidio.
De acuerdo con el coronel Elver Alfonso Sanabria, las investigaciones permitieron establecer que la estructura financiera del grupo estaba directamente ligada a economías ilegales, consolidando así un patrimonio significativo a través de la violencia y el delito.
La figura de extinción de dominio busca despojar a estas organizaciones de sus recursos económicos, considerados el principal motor de su operación criminal.
Operativo: capturas y desarticulación
En paralelo con la incautación de bienes, la Policía adelantó un amplio operativo que dejó como resultado la captura de 23 presuntos integrantes de la red en diferentes regiones del país.
El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía de Bogotá, explicó que la operación fue el resultado de más de un año de investigación. Durante ese tiempo se utilizaron herramientas como agentes encubiertos, interceptaciones telefónicas, análisis de datos y seguimientos judiciales.

En total, se realizaron 15 diligencias de registro y allanamiento en localidades como Suba, así como en municipios como Soacha y Chiriguaná, en el departamento del Cesar. De las capturas, 17 se realizaron por orden judicial y una en flagrancia, mientras que otros implicados fueron detenidos en procedimientos paralelos.
Las autoridades también confirmaron que al menos cuatro de los capturados estarían involucrados directamente en sicariatos cometidos en Bogotá.
Una estructura violenta y organizada
Las investigaciones revelan que El Mesa es una organización con altos niveles de violencia, especialmente en la disputa por el control territorial. Su origen se remonta al municipio de Bello, Antioquia, desde donde comenzó su expansión hacia otras regiones del país.
Desde 2012, el grupo habría incursionado en Bogotá, implementando estrategias para fortalecer su presencia criminal. Entre ellas, el uso de taxis como fachada para el transporte de armas y estupefacientes, una modalidad que les permitía movilizarse sin levantar sospechas.
El corredor criminal identificado por las autoridades conectaba zonas como Usme y Suba, facilitando la distribución de droga en distintos puntos de la capital.
Modus operandi en la capital
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la logística utilizada por la organización. Según el general Cristancho, los integrantes arrendaban viviendas por cortos periodos de tiempo, las cuales funcionaban como centros de almacenamiento de armas y drogas.
En estos inmuebles, la droga era dosificada antes de ser distribuida en lugares estratégicos como parqueaderos, discotecas y espacios públicos en barrios de Suba. Esta dinámica les permitía mantener una operación flexible y difícil de rastrear.
Además, el uso de vehículos legales como taxis facilitaba el transporte de los estupefacientes, reduciendo el riesgo de ser detectados por las autoridades.
Expansión y antecedentes
Desde 2025, ya se tenían alertas sobre el crecimiento de esta estructura criminal en Bogotá, donde también era conocida como “Los Paisas”. Su presencia generó preocupación por el aumento de hechos violentos y el control de economías ilegales en sectores específicos de la ciudad.
La expansión de esta red demuestra la capacidad de las organizaciones criminales para adaptarse y diversificar sus operaciones en entornos urbanos complejos.
Impacto del operativo
El golpe a El Mesa representa un avance significativo en la lucha contra el crimen organizado en Colombia. No solo se logró afectar su estructura operativa con capturas, sino también su músculo financiero mediante la incautación de bienes.
Las autoridades destacan que este tipo de acciones son clave para debilitar de manera integral a las organizaciones criminales, evitando que continúen financiando actividades ilícitas.
Sin embargo, expertos advierten que la desarticulación de una red no implica la desaparición del fenómeno, ya que otras estructuras podrían intentar ocupar los espacios dejados por este grupo.
Un mensaje contra el crimen
El operativo envía un mensaje claro sobre la capacidad del Estado para enfrentar estructuras criminales complejas. La combinación de inteligencia, investigación y judicial permitió desmantelar una red que durante años operó en distintas regiones del país.
A medida que avance el proceso de extinción de dominio y judicialización de los capturados, se espera que se conozcan más detalles sobre el funcionamiento interno de esta organización y sus posibles vínculos con otras redes delictivas.
Por ahora, el caso de El Mesa se convierte en un ejemplo del alcance que pueden tener las economías ilegales, pero también de la respuesta institucional para combatirlas.
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