El Ejército de Liberación Nacional (ELN) liberó este lunes 19 de enero a los cinco policías que habían sido secuestrados el pasado 6 de enero cuando se movilizaban en un bus de servicio público por el municipio de Tibú, en la región del Catatumbo, departamento de Norte de Santander.

La entrega de los uniformados se realizó a una comisión humanitaria encabezada por la Defensoría del Pueblo, con acompañamiento de la Iglesia católica y la Misión de Verificación de las Naciones Unidas. Según confirmaron las autoridades, los policías se encuentran en buen estado de salud.

De acuerdo con la información preliminar, los integrantes del grupo armado ilegal detuvieron el vehículo en el que se transportaban los pasajeros y procedieron a revisar los teléfonos celulares. Al identificar que cinco de ellos pertenecían a la Policía Nacional, fueron retenidos contra su voluntad, pese a que se encontraban vestidos de civil.

Los uniformados liberados fueron identificados como los patrulleros José Carrillo, Edwin Manosalva, Ramón Coronel, Daniel Granada y Carlos Barrera, quienes regresaban de su permiso de fin de año para reincorporarse a sus labores oficiales.

A través de su cuenta en la red social X, la Defensoría del Pueblo confirmó la liberación y destacó que, desde el momento del secuestro, se adelantaron gestiones humanitarias y diálogos con el ELN para lograr el regreso de los policías a la libertad.

Por su parte, la defensora del Pueblo, Iris Marín, celebró la liberación y reiteró el llamado para que el ELN deje en libertad a todas las personas que aún permanecen secuestradas en el país. “Un alivio para ellos y para sus familias. Insistimos en la liberación de decenas de personas que continúan secuestradas en Norte de Santander, Arauca y otras regiones”, afirmó.

En su momento, el director de la Policía Nacional, general William Rincón, había condenado el secuestro y anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que permitiera capturar a los responsables.

El caso se suma a los múltiples hechos de violencia que persisten en el Catatumbo, una de las zonas más golpeadas por el conflicto armado en Colombia.

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