Disidencias asesinan a Labriego en Occidente del Huila

Un nuevo y atroz hecho de violencia mantiene en zozobra a los habitantes del occidente del departamento del Huila, luego de que se confirmara el secuestro y asesinato de un joven labriego en zona rural del municipio de Nátaga. La víctima fue identificada como Luis Vargas Zapata, de 26 años de edad, quien se dedicaba a oficios varios en una finca del sector y, según se conoció, habría sido amenazado previamente por un grupo armado ilegal que opera en esta región del país.

Los hechos se registraron en la noche del pasado jueves, cuando hombres fuertemente armados, presuntamente pertenecientes a las disidencias de las Farc, irrumpieron violentamente en la finca donde trabajaba el joven. De acuerdo con versiones de testigos, el ataque ocurrió alrededor de las 8:00 de la noche, momento en el que los sujetos llegaron a bordo de una camioneta y preguntaron directamente por Luis Vargas.

Irrupción violenta y secuestro

Una vez lo ubicaron, los hombres lo confrontaron sin mediar palabra. En medio del ataque, uno de los armados le propinó un disparo en el abdomen, dejándolo gravemente herido en el suelo. Acto seguido, procedieron a atarlo de pies y manos con una cuerda, lo subieron por la fuerza al platón del vehículo y se lo llevaron con rumbo desconocido.

Desde ese momento, familiares y allegados no volvieron a tener noticias sobre su paradero, generándose una angustiosa espera que terminó horas después de la peor manera.

Hallazgo del cuerpo sin vida

Hacia las 9:30 de la noche, la familia recibió la devastadora noticia. El cuerpo de Luis Vargas Zapata fue encontrado abandonado sobre la vía que comunica la vereda Patio Bonito, en Nátaga, con el centro poblado de Parcaní, en jurisdicción de Tesalia. El cadáver presentaba cuatro impactos de bala en el rostro, lo que evidencia la sevicia con la que fue asesinado.

Según la información recopilada, el cuerpo fue hallado exactamente a la altura de la vereda La Esmeralda, por habitantes del sector que transitaban por la zona y que, de inmediato, dieron aviso a las autoridades competentes.

Dificultades para el levantamiento

Debido a las complejas condiciones de acceso y al alto riesgo por la presencia de grupos armados ilegales, la Policía Judicial no recibió autorización para desplazarse hasta el lugar y realizar los actos urgentes. Ante esta situación, la familia se vio obligada a contratar una funeraria para efectuar la recuperación del cuerpo y su posterior traslado al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en la ciudad de Neiva.

Este hecho ha generado fuertes cuestionamientos por parte de la comunidad, que denuncia el abandono estatal y el temor constante en el que viven los campesinos de esta zona del Huila.

Amenazas previas y posibles responsables

De manera extraoficial, se conoció que Luis Vargas Zapata habría recibido amenazas previas, en las que integrantes de las disidencias le exigían abandonar el territorio si quería conservar su vida. Esta situación refuerza la hipótesis de que el crimen estaría directamente relacionado con la presión ejercida por estos grupos armados sobre la población civil.

En la región tiene amplia injerencia el frente ‘Dagoberto Ramos’, perteneciente a las disidencias de las Farc, por lo que las autoridades no descartan su participación en este homicidio.

Investigación en curso

Las unidades de criminalística adelantan las respectivas labores investigativas, recopilando testimonios y elementos materiales probatorios que permitan esclarecer este crimen que enluta a una familia huilense y revive el temor en las comunidades rurales del occidente del departamento.

Luis Vargas Zapata deja huérfano a un hijo menor de edad, quien ahora queda al cuidado de sus familiares. Hasta el día de ayer, sus seres queridos permanecían a la espera de la entrega del cuerpo por parte de Medicina Legal para iniciar las honras fúnebres y los actos de velación, que se llevarán a cabo en la ciudad de Neiva.

Este nuevo hecho violento se suma a una preocupante cadena de asesinatos y amenazas en zonas rurales del Huila, donde campesinos y trabajadores del campo continúan siendo las principales víctimas del conflicto armado que, pese al paso de los años, sigue dejando dolor y muerte en el territorio.

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