Demolición del estadio Guillermo Plazas Alcid de Neiva: ¿en la cuenta regresiva o ante un nuevo limbo jurídico?
La demolición de la castigada tribuna occidental del estadio Guillermo Plazas Alcid de Neiva —primer paso para la posterior recuperación de la pista atlética y la Villa Olímpica— entró en su recta final administrativa. Tras cerrar el proceso de licitación pública con cinco consorcios proponentes, el proyecto por $6.803 millones cuenta con método técnico definido y presupuesto asignado. Sin embargo, en el terreno legal, la reversión del Plan Parcial de Renovación Urbana amenaza con congelar la ejecución física y convertir la obra en un nuevo entramado judicial.
Método híbrido: Implosión controlada y remoción profunda
A diferencia de intervenciones convencionales, la administración del alcalde Germán Casagua determinó un método de demolición híbrido. Primero se realizará una implosión controlada mediante la instalación estratégica de cargas explosivas en vigas y columnas clave para provocar el colapso por gravedad. Posteriormente, maquinaria pesada con martillos hidráulicos y cizallas removerá los restos de arriba hacia abajo.
El contrato contempla un plazo perentorio de cuatro meses sin entrega de anticipos a partir de la firma del acta de inicio, abarcando no solo la gradería superior e inferior y camerinos, sino también la extracción completa de la cimentación profunda —zapatas y vigas de amarre— hasta tres metros bajo el nivel del suelo.
| Oferente / Consorcio Proponente | Origen | Sello de Registro SECOP II |
|---|---|---|
| Consorcio Deportivo 2026 | Neiva (Huila) | Primer registro (31 horas antes del cierre) |
| Consorcio Estadio Neiva | Cali (Valle) | Registro en horario nocturno |
| Consorcio Tribuna | Cali (Valle) | Registro en horario nocturno |
| UT Infra Neiva | Bogotá D.C. | Registro en horario de madrugada |
| Consorcio Andino | Chía (Cundinamarca) | Último registro (19 min y 52 seg antes del cierre) |
Filtro exigente: Cero anticipo y ‘Regla del 10%’
Debido a la rigurosidad de los pliegos tipo dictados en alianza con la Universidad Nacional, las firmas debieron estructurarse mediante la «Regla del 10%», la cual permitió sumar la experiencia específica en infraestructura deportiva con empresas especializadas en voladuras e implosiones de alto nivel. Además, la entidad exigió un Capital de Trabajo Demandado superior a $2.244 millones para respaldar la liquidez sin desembolsos previos del municipio.
Un cuello de botella adicional radica en la licencia de explosivos ante Indumil y el Departamento Control Comercio de Armas del Ministerio de Defensa, trámite que toma entre 40 y 45 días calendario y cuyo riesgo temporal asumirá en su totalidad el contratista adjudicatario.
El nudo gordiano: La caída del Plan Parcial y el riesgo judicial
Aunque la adjudicación está programada para el 24 de septiembre de 2026, la viabilidad técnica de iniciar obras en el terreno enfrenta una severa traba de ordenamiento territorial. La expedición de la Resolución No. 0097 de 2026, mediante la cual el alcalde Casagua reversó la viabilidad del Plan Parcial de Renovación Urbana «Centro Regional La Libertad» por fallas en la notificación debida a los vecinos del barrio Primero de Mayo, dejó expuesta la intervención a posibles acciones de tutela o medidas cautelares.
“Resulta riesgoso sostener que la demolición amparada en la declaración de ruina va por cuerda separada, cuando implica detonar explosivos a metros de predios cuyos propietarios no fueron notificados legalmente dentro del ordenamiento urbano.” — Análisis de expertos en desarrollo territorial.
- Presupuesto oficial: $6.803 millones asignados para la demolición de 11.258 metros cúbicos de estructura.
- Tribunas preservadas: Las graderías Oriental, Norte y Sur permanecerán en pie al no presentar condición de ruina inminente.
- Riesgo de calendario: Saneamientos del Plan Parcial demorarían de 4 a 6 meses, desplazando la reconstrucción de la nueva tribuna más allá del periodo del actual gobierno municipal.
Nota de la redacción: El fallido proceso del Plan Parcial pone al descubierto cómo la prisa por mostrar avances físicos en el escenario deportivo más emblemático del Huila puede chocar de frente con las garantías procesales del urbanismo. Si las trabas judiciales impiden avanzar tras la eventual implosión, Neiva se arriesga a quedar durante años con un lote excavado en lugar de una solución definitiva para sus deportistas.
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