Cuba arremete contra Marco Rubio tras nuevas sanciones de Estados Unidos
La Habana acusa al secretario de Estado de endurecer el cerco económico contra la isla
La tensión diplomática entre Cuba y Estados Unidos volvió a escalar luego de que la administración estadounidense anunciara nuevas sanciones económicas dirigidas a la empresa estatal Unión Cuba Petróleo (CUPET), principal responsable de la extracción, refinación y distribución de combustibles en la isla. La medida provocó una contundente reacción del Gobierno cubano, que señaló directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, como responsable de profundizar la presión económica sobre el país caribeño.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, cuestionó públicamente la decisión de Washington y acusó a Rubio de actuar motivado por intereses políticos personales. Según el funcionario cubano, las recientes sanciones representan un nuevo paso en la estrategia de endurecimiento económico impulsada por Estados Unidos contra la isla.
A través de sus redes sociales, Rodríguez aseguró que el jefe de la diplomacia estadounidense estaría utilizando su cargo para fortalecer las medidas restrictivas contra Cuba, con el objetivo de impulsar sus aspiraciones políticas dentro del escenario estadounidense. Además, calificó los argumentos presentados por Washington como “mentiras” y afirmó que forman parte de una campaña sistemática contra el Gobierno cubano.
Sanciones contra la principal empresa petrolera de Cuba
Las nuevas medidas fueron anunciadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que incluyó a CUPET dentro de su lista de entidades sancionadas.
La decisión implica que la empresa estatal cubana no podrá realizar transacciones financieras ni mantener relaciones comerciales con personas, empresas o instituciones sujetas a la jurisdicción estadounidense.
Posteriormente, Marco Rubio confirmó públicamente la medida y argumentó que la petrolera estatal ha sido utilizada por el Gobierno cubano como una herramienta de control político y económico.
Según la versión oficial de Washington, las autoridades cubanas habrían utilizado los recursos energéticos para favorecer a sectores vinculados al aparato estatal, militar y de seguridad, mientras limitan el acceso al combustible para amplios sectores de la población.
“El gobierno comunista de Cuba lleva mucho tiempo utilizando la energía como un arma para reprimir a la población y beneficiar a las élites del régimen”, señaló Rubio en un comunicado difundido por el Departamento de Estado.
La energía, en el centro de la disputa
La inclusión de CUPET en la lista de sancionados llega en un momento especialmente delicado para Cuba, que enfrenta una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas.
Durante los últimos años, la isla ha sufrido frecuentes apagones, escasez de combustible y dificultades para mantener operativas varias de sus plantas generadoras de energía. Esta situación ha impactado directamente la economía nacional, el transporte, la industria y la calidad de vida de millones de ciudadanos.
Las autoridades cubanas sostienen que buena parte de estas dificultades son consecuencia del embargo económico estadounidense y de las restricciones financieras impuestas por Washington, las cuales dificultan la adquisición de combustible y el acceso a mercados internacionales.
Por el contrario, la administración estadounidense argumenta que los problemas energéticos responden a la gestión interna del Gobierno cubano y a la falta de reformas económicas estructurales.
Crece la presión de Washington sobre La Habana
Las sanciones contra CUPET se suman a otras medidas adoptadas recientemente por la Casa Blanca contra altos funcionarios cubanos.
En las últimas semanas, Estados Unidos también anunció restricciones dirigidas contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y otras figuras relevantes del régimen, incluido el expresidente Raúl Castro.
Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia de presión política y económica que se ha intensificado durante 2026, especialmente en temas relacionados con derechos humanos, libertades políticas y condiciones democráticas dentro de la isla.
Para el Gobierno cubano, estas decisiones constituyen una política de hostilidad permanente que busca desestabilizar al país y generar mayores dificultades económicas.
Cuba denuncia un “castigo colectivo”
Desde La Habana, las autoridades han reiterado que las sanciones afectan directamente a la población y no únicamente a las instituciones gubernamentales.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha señalado en diversas ocasiones que las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos tienen consecuencias sobre sectores sensibles como la alimentación, la salud, el transporte y la generación de energía.
El mandatario incluso ha llegado a calificar algunas de estas medidas como una forma de “castigo colectivo”, argumentando que limitan las posibilidades de desarrollo económico del país.
Mientras tanto, la confrontación política entre ambos gobiernos continúa escalando en un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y energética.
Con las nuevas sanciones sobre CUPET, la relación entre Washington y La Habana entra en una nueva etapa de tensión, en la que el acceso al combustible y la estabilidad energética de la isla se convierten nuevamente en uno de los principales escenarios de disputa entre ambos países.
MIRAR MÁS NOTICIAS AQUÍ
