Conflicto entre Misak y Cric paraliza el Cauca: claves de la disputa territorial

Un nuevo episodio de tensión indígena mantiene bloqueada la vía Panamericana en el departamento del Cauca, uno de los corredores viales más estratégicos del suroccidente colombiano. Comunidades del pueblo Misak decidieron cerrar el paso vehicular en inmediaciones del territorio de Guambía, en medio de una disputa territorial con sectores vinculados al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric).

La situación ha generado graves afectaciones en la movilidad entre Cali y Popayán, impactando el transporte de carga, el comercio regional y el desplazamiento de miles de ciudadanos.

¿Qué originó el enfrentamiento?

De acuerdo con los voceros del pueblo Misak, el conflicto se desató luego de que personas provenientes de otros resguardos —particularmente del cabildo de Pitayó, afiliado al Cric— ingresaran a terrenos que consideran parte de su territorio ancestral.

Según las denuncias, estos grupos habrían instalado mojones, adelantado plantaciones y promovido actuaciones administrativas relacionadas con procesos de adjudicación de tierras. Para las autoridades tradicionales Misak, estas acciones constituyen una vulneración directa de los límites históricos de su resguardo.

“Defender nuestra tierra es defender nuestra vida”, señalaron en un pronunciamiento público al justificar la decisión de bloquear la carretera como medida de presión.

Asamblea permanente y bloqueo indefinido

Las comunidades Misak se declararon en asamblea permanente en Guambía y advirtieron que no levantarán el bloqueo hasta que existan garantías claras sobre el respeto a su territorio.

El cierre de la vía Panamericana se ha traducido en extensas filas de vehículos de carga, buses intermunicipales y particulares. Transportadores han reportado pérdidas económicas y dificultades en el abastecimiento de productos básicos, especialmente entre el Valle del Cauca y el Cauca.

La vía Panamericana es considerada una arteria clave para la conexión del suroccidente del país con el resto del territorio nacional, por lo que cualquier interrupción genera un efecto dominó en la economía regional.

Señalamientos contra la Agencia Nacional de Tierras

Uno de los puntos más sensibles del conflicto involucra decisiones adoptadas por la Agencia Nacional de Tierras (ANT). El pueblo Misak sostiene que algunas resoluciones administrativas estarían generando superposición de derechos sobre terrenos que consideran parte integral de su resguardo.

En ese sentido, exigen la instalación de una mesa técnica con presencia del Ministerio del Interior y la ANT para revisar los actos administrativos y establecer límites claros que eviten nuevos choques entre comunidades.

Las autoridades Misak argumentan que los acuerdos históricos y la delimitación tradicional no han sido respetados, lo que ha profundizado la fractura entre pueblos indígenas del departamento.

Una fractura interna en el Cauca

El Cauca es una de las regiones con mayor diversidad étnica del país y ha sido históricamente escenario de procesos de ampliación de resguardos, reclamaciones territoriales y reivindicaciones ancestrales.

El Cric, como una de las plataformas indígenas más influyentes del departamento, agrupa a múltiples cabildos y comunidades. Esta estructura organizativa añade complejidad al conflicto, ya que no se trata de una disputa entre indígenas y el Estado, sino de diferencias internas entre pueblos originarios.

No es la primera vez que se presentan tensiones de este tipo. En años anteriores se han registrado confrontaciones por delimitación territorial, procesos de adjudicación de tierras y reconocimiento de derechos colectivos. En algunos casos, estas diferencias derivaron en bloqueos prolongados y llamados urgentes al Gobierno nacional para mediar.

Impacto social y económico

El bloqueo ha generado preocupación entre comerciantes, empresarios y ciudadanos que dependen del tránsito por este corredor vial. Las pérdidas económicas comienzan a acumularse, especialmente en el transporte de alimentos y mercancías.

Además, el cierre afecta servicios esenciales como transporte público, citas médicas y actividades académicas, aumentando la presión para que se alcance una solución dialogada en el menor tiempo posible.

Llamado al diálogo

Mientras tanto, autoridades departamentales y nacionales evalúan mecanismos de mediación para evitar que la confrontación escale a escenarios de violencia.

Las comunidades Misak reiteraron que su objetivo no es la confrontación, sino el reconocimiento y respeto de sus derechos territoriales. Sin embargo, insistieron en que mantendrán la protesta hasta que se establezcan compromisos formales y verificables.

El desenlace de esta disputa será clave no solo para la movilidad en el suroccidente colombiano, sino también para la estabilidad interna de los pueblos indígenas del Cauca, en una región donde la tierra sigue siendo el eje central de la identidad, la autonomía y la supervivencia cultural.

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