El «Efecto Maduro»: ¿Es la captura del líder venezolano el preludio de una intervención en México y Colombia?

La imagen dio la vuelta al mundo este lunes: Nicolás Maduro, tras ser capturado en un operativo relámpago en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses, comparecía ante un juez en Nueva York declarándose «prisionero de guerra». Sin embargo, mientras el sistema judicial de EE. UU. comienza a procesar al líder chavista por narcoterrorismo, el verdadero sismo político se siente en las capitales de México y Colombia.

Donald Trump no ha esperado a que el polvo se asiente. Apenas el avión que trasladaba a Maduro abandonó el espacio aéreo sudamericano, el mandatario estadounidense lanzó una advertencia que ha puesto en vilo a la región: México y Colombia podrían ser los próximos objetivos en su renovada guerra contra el narcotráfico.

Venezuela: El fin del «puente de oro»

Durante las últimas dos décadas, Venezuela no se consolidó como un productor masivo de cocaína —labor que recae casi exclusivamente en la región andina—, sino como un «trampolín» logístico. Según analistas y datos de la UNODC, el país servía de plataforma para el Cartel de los Soles, una red donde la complicidad militar permitía que toneladas de droga colombiana salieran impunemente por el Caribe hacia Europa y EE. UU.

El despliegue militar iniciado en agosto de 2025, que culminó con la captura de Maduro este 3 de enero, buscaba desmantelar esta ruta. Pero para Washington, Venezuela era solo una pieza de un tablero mucho más grande.

Colombia: El récord que enfurece a la Casa Blanca

La tensión entre Trump y Gustavo Petro ha escalado a niveles sin precedentes. Trump ha sido implacable, acusando al presidente colombiano de permitir que la producción de cocaína se dispare a un récord histórico de 2,600 toneladas anuales.

«Mejor que se cuide», advirtió Trump a Petro tras acusarlo de fabricar droga y enviarla directamente a suelo estadounidense.

En Colombia, la preocupación es tangible. Con la reciente sanción de Washington a Petro y el incremento de incursiones marítimas en aguas cercanas, muchos temen que la «Doctrina Monroe» versión 2026 no se detenga en la frontera venezolana. Colombia produce casi el 90% de la cocaína global, concentrada en enclaves estratégicos como el Catatumbo, fronterizo con Venezuela, y el Pacífico, por donde transita el 74% de los envíos hacia el norte.

México y el «Método Mexicano»

Si Colombia es el origen, México es el cerebro de la distribución y el epicentro de la nueva crisis: el fentanilo. Trump ha sido más cordial con Claudia Sheinbaum que con Petro, pero sus amenazas de designar a los carteles como organizaciones terroristas y atacar sus bases en territorio mexicano siguen sobre la mesa.

Los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación no solo controlan el flujo de cocaína, sino que han exportado ingenieros agrónomos a Sudamérica para mejorar las cepas de hoja de coca y han inundado EE. UU. con opioides sintéticos. Para Trump, que México sea capaz de controlar a estos grupos es una cuestión de «seguridad nacional» que, de no resolverse, justificaría acciones similares a las vistas en Caracas.

¿Narcotráfico o Geopolítica?

El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido transparente: la ofensiva no es solo contra el polvo blanco o las pastillas. «No se puede permitir que este hemisferio sea el centro de operaciones de Rusia, China o Irán», afirmó recientemente. La captura de Maduro parece ser el primer paso para expulsar influencias extra-regionales bajo la bandera de la lucha contra el crimen organizado.

Mientras en Caracas Delcy Rodríguez intenta mantener el control del régimen y María Corina Machado celebra lo que llama «el inicio de la libertad», en Bogotá y Ciudad de México la pregunta es la misma: ¿Quién sigue en la lista de Donald Trump?

La región permanece en vilo. Lo que comenzó como un operativo antinarcóticos se ha transformado en el mayor movimiento geopolítico en América Latina desde el fin de la Guerra Fría.

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