Trump amenaza con destruir terminal petrolera de Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión en Medio Oriente tras advertir que ordenaría la destrucción total de la isla de Jark, considerada el principal punto de exportación de crudo de Irán. La amenaza se produce en medio de la escalada del conflicto regional y del fuerte aumento en los precios internacionales del petróleo.

A través de un mensaje publicado en su red social, el mandatario aseguró que tomaría esta medida si no se alcanza “pronto” un acuerdo que permita poner fin a la guerra y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por Irán.

Un punto clave para el mercado energético

La isla de Jark concentra cerca del 90 % de las exportaciones petroleras iraníes, lo que la convierte en un objetivo altamente sensible desde el punto de vista económico y geopolítico. Un eventual ataque contra esta terminal tendría repercusiones inmediatas en el suministro global de energía.

El conflicto, que inició el pasado 28 de febrero tras ofensivas conjuntas de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, ha generado una fuerte volatilidad en los mercados. Desde entonces, el precio del crudo ha aumentado más de un 50 %, impulsado principalmente por el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Este corredor marítimo es fundamental para el comercio mundial, ya que por allí transita aproximadamente una quinta parte de las exportaciones globales de hidrocarburos.

Escalada militar sin tregua

Mientras las amenazas aumentan, los enfrentamientos en la región continúan intensificándose. Israel ha mantenido bombardeos constantes sobre objetivos en Irán durante el fin de semana, mientras amplía sus operaciones en el sur del Líbano contra el grupo Hezbolá.

En Teherán, los ataques han sido especialmente severos. La organización Hrana reportó al menos 360 bombardeos en un periodo de 24 horas en 18 provincias del país.

Según este organismo, cerca del 70 % de los ataques se concentraron en zonas residenciales de la capital iraní, dejando decenas de víctimas entre muertos y heridos, además de daños significativos en infraestructura.

Infraestructura civil en la mira

Además de la terminal petrolera, Donald Trump también advirtió sobre posibles ataques a infraestructura civil crítica, incluyendo plantas de energía, pozos petroleros y plantas desalinizadoras.

Expertos en derecho internacional humanitario han alertado que este tipo de objetivos podrían estar protegidos por normas internacionales, por lo que su destrucción podría constituir crímenes de guerra.

A pesar de los daños registrados, el Ministerio de Energía de Irán aseguró que la red eléctrica del país se mantiene “estable”, aunque se reportaron apagones en varios sectores de Teherán durante el fin de semana.

Impacto en los precios del petróleo

El mercado energético global ha reaccionado con preocupación ante la posibilidad de una escalada mayor. Este lunes, el barril de Brent superó los 115 dólares, reflejando el temor de los inversionistas ante interrupciones prolongadas en el suministro.

Analistas advierten que si el conflicto se intensifica —especialmente con una eventual intervención terrestre de Estados Unidos o ataques iraníes contra países del Golfo— los precios podrían alcanzar niveles históricos.

En un escenario extremo, el crudo podría llegar a cotizarse en torno a los 150 dólares por barril, niveles no vistos desde la crisis de materias primas de 2008.

Movimientos militares de Estados Unidos

En paralelo a las declaraciones de Trump, el mando militar estadounidense ha reforzado su presencia en la región. La semana pasada se desplegó un buque de asalto anfibio acompañado por un grupo naval que incluye alrededor de 3.500 marines y soldados.

Este movimiento es interpretado como una señal de preparación ante un posible aumento de las hostilidades, lo que incrementa la preocupación internacional sobre una guerra de mayor escala.

¿Hay espacio para la negociación?

Pese al tono agresivo, Trump aseguró que Estados Unidos mantiene “conversaciones serias” con un nuevo gobierno iraní, al que calificó como “más razonable” que el anterior, aunque no ofreció detalles sobre posibles avances diplomáticos.

La incertidumbre sobre el rumbo del conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras crecen los llamados a una solución negociada que evite una crisis energética y humanitaria de mayores proporciones.

Por ahora, el mundo observa con preocupación cómo las amenazas y acciones militares siguen escalando, en un escenario donde cualquier decisión podría tener consecuencias globales tanto en la estabilidad geopolítica como en la economía mundial.

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