Transporte en Colombia enfrenta doble choque y amenaza con mayores costos

El sector transporte en Colombia atraviesa un momento decisivo. Aunque venía mostrando señales de recuperación tras los impactos económicos recientes, nuevos factores internos y externos amenazan con encarecer aún más los costos para usuarios, empresas y toda la cadena productiva.

De acuerdo con un análisis del Grupo Cibest, el transporte no solo es un engranaje clave de la economía, sino “el pulso de la economía real”, ya que conecta la producción con los mercados, facilita la movilidad de personas y permite la inserción del país en el comercio internacional.

Sin embargo, ese pulso comienza a mostrar señales de alerta.

Un 2025 de recuperación, pero con presiones

Durante 2025, el transporte terrestre de carga logró recuperar dinamismo. No obstante, esta mejora vino acompañada de una fuerte presión en la estructura de costos, especialmente por el impacto de combustibles y peajes.

En el transporte de pasajeros por carretera, la recuperación fue más lenta e incompleta. Factores como el teletrabajo, el aumento en el uso de motocicletas y los cambios en los sistemas de transporte público modificaron los patrones de movilidad, reduciendo la demanda en ciertos segmentos.

Estos cambios estructurales evidencian que el sector no solo enfrenta retos coyunturales, sino también transformaciones profundas en la forma en que los colombianos se movilizan.

Aire y mar: entre crecimiento y limitaciones

El transporte aéreo ha mostrado una alta demanda, impulsada por la reactivación económica y el turismo. Sin embargo, enfrenta serias limitaciones en infraestructura aeroportuaria, que en varios casos ya opera al límite de su capacidad.

A esto se suma el alto costo del combustible, un factor determinante en las tarifas aéreas y en la sostenibilidad de las aerolíneas.

Por su parte, el transporte marítimo mantiene cierta estabilidad, con volúmenes portuarios elevados pese a un entorno internacional incierto. No obstante, esta aparente solidez contrasta con una realidad: Colombia sigue dependiendo en gran medida del transporte terrestre, lo que eleva los costos logísticos frente a estándares internacionales.

El doble choque que amenaza al sector

Para 2026, el panorama se complica con lo que los expertos denominan un “doble choque”.

Por un lado, el frente externo está marcado por la volatilidad en los precios de la energía, el aumento de los costos del combustible y los recargos en el transporte marítimo. A esto se suman mayores primas de riesgo y tiempos de tránsito más largos en la logística global.

Por otro lado, el frente interno presenta desafíos igual de complejos, aunque menos visibles. Entre ellos se encuentran cambios regulatorios, fallas en sistemas operativos y fricciones en la operación que afectan la eficiencia del transporte.

Estos factores, combinados, generan un efecto directo: mayores costos y menor confiabilidad en el servicio.

Una logística que no da la talla

Uno de los puntos más críticos señalados en el informe es el desempeño logístico del país. Con una calificación de 2,9 sobre 5, el sistema logístico colombiano evidencia debilidades estructurales que afectan la competitividad.

Actualmente, el transporte representa cerca del 45 % de los costos logísticos. Esto significa que cualquier incremento en combustibles, peajes o ineficiencias operativas se traduce rápidamente en precios más altos para los consumidores finales.

El problema no es solo cuánto se transporta, sino cómo se hace. Los tiempos improductivos, la falta de coordinación y las fallas en corredores logísticos reducen la eficiencia y elevan los costos.

Impacto directo en el bolsillo

El posible encarecimiento del transporte tiene implicaciones directas para los ciudadanos. Desde el precio de los alimentos hasta el costo de los tiquetes aéreos o el valor de los productos importados, todo puede verse afectado.

Además, el riesgo de paros en el sector —una constante preocupación en Colombia— podría agravar aún más la situación, interrumpiendo cadenas de suministro y generando sobrecostos adicionales.

El reto: mover mejor, no solo más

El mensaje de los expertos es claro: Colombia necesita no solo aumentar su capacidad de transporte, sino mejorar su eficiencia. Esto implica inversiones en infraestructura, estabilidad regulatoria y una mejor articulación entre los distintos modos de transporte.

En un contexto económico moderado y con tensiones globales persistentes, el sector transporte se convierte en un factor determinante para la competitividad del país.

Si no se corrigen las fallas estructurales y se mitigan los riesgos actuales, el resultado será inevitable: mayores costos que terminarán pagando tanto las empresas como los ciudadanos.

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