Terror sacude el suroccidente de Colombia con más de 25 ataques

El suroccidente de Colombia enfrenta una de las crisis de seguridad más graves de los últimos meses tras una escalada violenta que supera las 25 acciones terroristas en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Los hechos, atribuidos principalmente a disidencias de las antiguas FARC, han dejado víctimas mortales, heridos y cuantiosos daños materiales, generando temor e incertidumbre entre la población civil.

Las autoridades confirmaron que las Fuerzas Militares y la Policía Nacional se encuentran en máxima alerta y han intensificado operaciones en la región para contener la ofensiva criminal liderada por estructuras armadas ilegales bajo el mando de Iván Mordisco, uno de los cabecillas más buscados del país.

Escalada violenta y control territorial

El incremento de los ataques evidencia el poder que mantienen estos grupos en corredores estratégicos utilizados para el narcotráfico y otras economías ilícitas. Municipios del Cauca han sido los más golpeados, con acciones coordinadas que incluyen explosivos, hostigamientos armados, drones cargados con artefactos y bloqueos de vías clave como la Panamericana.

Desde la Tercera División del Ejército Nacional se informó que las tropas continúan desarrollando operaciones ofensivas para neutralizar estas amenazas. Uno de los hechos más relevantes se registró en el sector El Estanquillo, en el municipio de Patía, donde militares lograron frustrar la instalación de un explosivo que pretendía ser detonado contra civiles y la Fuerza Pública.

De igual forma, en Jamundí, Valle del Cauca, se reportó la quema de un vehículo en el sector de Timba, presuntamente ejecutada por la estructura Jaime Martínez, otra de las facciones disidentes que operan en la zona.

Ataques coordinados en múltiples municipios

El domingo 26 de abril fue especialmente crítico, con una serie de ataques casi simultáneos en diferentes puntos del suroccidente. Entre los hechos más destacados se encuentran:

  • Destrucción controlada de cilindros explosivos en zonas rurales del Cauca.
  • Ataques con drones cargados con explosivos contra estaciones de Policía.
  • Activación de cargas explosivas en la vía Panamericana, afectando vehículos de transporte público.
  • Hostigamientos armados en municipios como Jamundí, Padilla y Silvia.
  • Incineración de maquinaria y vehículos, además de bloqueos viales estratégicos.

Uno de los episodios más graves ocurrió en Cajibío, Cauca, donde una explosión dejó al menos siete personas muertas y más de 20 heridas, marcando uno de los ataques más letales de la jornada.

En otros puntos como Taminango (Nariño), se lanzaron explosivos cerca de instalaciones policiales, mientras que en Miranda y Corinto se reportaron vehículos acondicionados con cilindros explosivos, incrementando el riesgo para la población.

Impacto en la población civil

Las comunidades han sido las principales afectadas por esta ola de violencia. El miedo se ha apoderado de habitantes rurales y urbanos que ven cómo los ataques ocurren cada vez más cerca de sus viviendas, lugares de trabajo y vías de tránsito.

El uso de drones para lanzar explosivos ha generado especial preocupación entre las autoridades, debido a su capacidad de evadir controles y atacar desde el aire, una modalidad que refleja la evolución táctica de los grupos armados ilegales.

Además, los bloqueos en la vía Panamericana han interrumpido el transporte de alimentos, combustible y bienes esenciales, agravando la situación humanitaria en varias zonas.

Respuesta del Estado

El Comando General de las Fuerzas Militares, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, ha reforzado las operaciones en la región con el objetivo de restablecer el orden público. Sin embargo, la complejidad del terreno y la presencia histórica de estos grupos dificultan una respuesta inmediata.

Las autoridades han reiterado su compromiso de proteger a la población y desmantelar las estructuras criminales responsables, aunque reconocen que la situación sigue siendo crítica.

¿Qué sigue para la región?

Analistas coinciden en que esta escalada violenta podría estar relacionada con disputas territoriales, presión sobre el Estado o retaliaciones frente a operaciones militares recientes. También advierten que, sin una estrategia integral que combine seguridad, inversión social y presencia institucional, la violencia podría continuar.

Mientras tanto, el suroccidente colombiano permanece en alerta máxima, con comunidades enteras esperando respuestas efectivas que garanticen su seguridad y permitan recuperar la tranquilidad en una región históricamente golpeada por el conflicto armado.

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