Petro decreta alza del 23,78% para el salario mínimo en 2026: así quedó

Colombia cerró el año con una de las decisiones económicas más trascendentales de las últimas décadas. En la noche de este lunes 29 de diciembre, el presidente Gustavo Petro decretó el incremento del salario mínimo para 2026, con un aumento histórico del 23,78%, que eleva el ingreso mensual mínimo a $2 millones, incluido el auxilio de transporte.

El anuncio fue realizado en alocución presidencial, transmitida por televisión nacional, luego del fracaso de la mesa de concertación entre Gobierno, empresarios y trabajadores. Con esta decisión, el Ejecutivo impuso por decreto lo que ha denominado un “salario mínimo vital”, un concepto que, según el mandatario, busca garantizar condiciones de vida dignas para los hogares colombianos.

“Esta noche, el país habla de salario vital. Una apuesta por la dignidad del trabajo y el bienestar de quienes sostienen a Colombia”, afirmó el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, minutos antes del anuncio oficial.


Así quedó el salario mínimo 2026

El decreto fija un incremento del 22,7% en el salario base, que pasa de $1.423.500 a $1.750.905. A este monto se suma el auxilio de transporte, que aumenta 24,5%, pasando de $200.000 a $249.095.

Con ambos componentes, el ingreso mínimo mensual total para 2026 queda en $2.000.000, lo que representa un aumento global del 23,78% frente a 2025.

En términos prácticos, el ajuste significa $327.405 adicionales al mes para quienes devengan el salario mínimo, el mayor salto nominal en décadas. Un aumento de esta magnitud solo tiene antecedente en 1997, cuando el salario subió 21,02%.


Qué dijo Petro en su alocución

Durante su intervención, el presidente defendió la medida como una decisión que trasciende el empleo formal y beneficia a la economía popular. Según Petro, más de la mitad de los trabajadores colombianos no son asalariados, sino personas dedicadas al comercio informal, pequeños negocios y actividades de subsistencia.

“También se benefician quienes venden pan, dulces, papas fritas, telas o trabajan en el mercado popular”, afirmó el mandatario, al asegurar que un salario mínimo más alto dinamiza el consumo, fortalece los ingresos de los hogares y empuja la demanda agregada, motor del crecimiento económico.

Petro explicó que el nuevo enfoque aplica, por primera vez de forma explícita, el concepto constitucional de salario mínimo vital, consagrado desde 1991 pero nunca implementado plenamente en la política salarial.


El cálculo del salario mínimo vital

Según el presidente, el cálculo parte de datos oficiales:

  • Promedio de 3,4 personas por familia

  • 1,5 trabajadores por hogar

  • Costo de la canasta familiar estimado en más de $3 millones mensuales

Al dividir ese valor entre el número promedio de trabajadores por familia, el Gobierno concluyó que el ingreso mínimo debía acercarse a $2 millones, incluyendo el auxilio de transporte.

Sin este subsidio, el salario mínimo vital familiar queda en $1.746.882, con un crecimiento del 22,7%. En términos reales —descontando inflación— el aumento sería del 18,7%, según el Ejecutivo.


Del desacuerdo al decreto

La decisión llega tras el fracaso de las negociaciones tripartitas, cuyo plazo legal venció el 15 de diciembre. Pese a encuentros bilaterales posteriores, no hubo consenso, lo que habilitó al presidente para definir el aumento por decreto.

Mientras los empresarios proponían un alza del 7,21%, basada en inflación y productividad, las centrales obreras pedían un incremento del 16%. El Gobierno optó por una vía distinta, apoyada en el concepto de salario vital y en estudios de la OIT.


Empleo, informalidad y debate abierto

El aumento reaviva el debate económico. Cifras del Dane muestran que entre enero y octubre de 2025 el empleo asalariado con ingresos iguales o superiores al mínimo cayó en 427.000 personas, mientras crecieron los trabajadores informales, que ya superan el 55% del mercado laboral.

Este panorama explica por qué la decisión divide opiniones entre quienes defienden la dignidad salarial y quienes advierten sobre riesgos de inflación, informalidad y empleo formal.

El salario mínimo 2026 ya está decretado. Ahora, el país entra en una nueva etapa de debate sobre sus impactos reales en la economía, el empleo y el costo de vida.

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