Rusia lanzó una fuerte advertencia a países de Latinoamérica ante el incremento de las tensiones en torno a Venezuela, luego de las recientes acciones militares de Estados Unidos y las declaraciones del expresidente Donald Trump, quien aseguró que el régimen de Nicolás Maduro se encuentra “completamente rodeado”.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, calificó la situación como un “riesgo extremo” y alertó sobre el “potencial peligro” que representa la escalada militar en aguas del mar Caribe y el océano Pacífico, donde, según reportes, los ataques estadounidenses habrían dejado al menos 90 muertos.

“Venezuela es nuestro aliado y socio. Mantenemos contacto constante, incluso al más alto nivel”, afirmó Peskov, confirmando que el presidente ruso Vladímir Putin y Nicolás Maduro han sostenido conversaciones recientes para coordinar posiciones frente al conflicto.

De acuerdo con la agencia TASS, la última comunicación entre ambos mandatarios se habría dado el 11 de diciembre, cuando reafirmaron su compromiso de cooperación estratégica en distintas áreas.

Advertencia directa a Washington

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia fue más allá y lanzó una advertencia directa a Estados Unidos, pidiendo a la Casa Blanca que “no cometa un error fatal” que pueda desencadenar consecuencias impredecibles para todo el hemisferio occidental.

Asimismo, Moscú urgió una desescalada inmediata y reiteró su respaldo al gobierno venezolano, mientras Caracas solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, denunciando lo que considera una “agresión criminal” por parte de Washington.

Trump endurece su discurso

Al anunciar el bloqueo naval, Trump aseguró que Venezuela estaba “rodeada” por buques estadounidenses y afirmó que los días de Maduro están “contados”, declaraciones que encendieron las alarmas internacionales.

Desde Caracas, el régimen venezolano rechazó las maniobras militares y acusó a Estados Unidos de buscar un cambio de régimen para apropiarse de las vastas reservas petroleras del país.

El aumento de la presión militar y diplomática mantiene en vilo a la región, mientras crece la preocupación por una posible confrontación de mayor escala con impacto directo en Latinoamérica.

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