El politólogo chileno Cristóbal Rovira, profesor de la Pontificia Universidad Católica y director del Laboratorio para el Estudio de la Ultraderecha (ULTRA-LAB), analiza el avance de estos movimientos en la región y alerta sobre los riesgos que representan para la democracia.
Erosión democrática en cámara lenta
Rovira señala que América Latina vive un proceso similar al de otras regiones: una erosión democrática paulatina, impulsada por líderes que llegan al poder mediante elecciones libres pero que, una vez gobernando, reforman las instituciones desde adentro para debilitarlas.
Menciona los casos de Trump en EE. UU., Bukele en El Salvador, Bolsonaro en Brasil, y advierte que Chile podría entrar en esa misma dinámica si José Antonio Kast gana la segunda vuelta.
¿Qué implicaría una victoria de Kast en Chile?
Según Rovira, el triunfo de Kast enviaría dos mensajes:
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A nivel regional, confirmaría el ascenso de las ultraderechas y la debilidad de las derechas tradicionales, fenómeno ya visto en Argentina y Brasil.
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En Chile, podría empujar a la derecha convencional a retornar a posturas más autoritarias, revirtiendo décadas de moderación política desde el fin de la dictadura.
El académico teme que ese giro conduzca a un retroceso democrático similar al observado en otros países.
Responsables de la crisis democrática
Rovira explica que la región ha oscilado entre izquierdas democráticas (como Lula en Brasil, el Frente Amplio en Chile o el Frente Amplio uruguayo) y izquierdas más autoritarias, como el chavismo en Venezuela o el correísmo en Ecuador.
Aunque estas últimas erosionaron las instituciones, considera que hoy el mayor riesgo proviene del ascenso global de las ultraderechas, que ya está teniendo un fuerte impacto en América Latina.
¿Cómo detener el avance de las ultraderechas?
El experto identifica varios elementos clave:
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Las ultraderechas no son mayoritarias: suelen ganar en segunda vuelta, cuando los ciudadanos eligen “el mal menor”.
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Para frenarlas, se requieren alianzas amplias en el espectro político.
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Las derechas convencionales deben ejercer un “cordón sanitario”, como ocurre en Europa, evitando alianzas con figuras radicalizadas.
En América Latina ocurre lo opuesto: recuerda el caso de Macri apoyando a Milei tras una campaña llena de ataques mutuos.
¿Cómo vota la región?
Estudios recientes indican que la mayoría de los ciudadanos no es ni de ultraderecha ni de ultraizquierda, sino centrista.
La clave está en qué candidato logra conectar con preocupaciones transversales como:
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seguridad ciudadana (caso Chile con Kast),
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crisis económica,
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desencanto institucional.
Cómo identificar discursos extremistas o populistas
Rovira menciona varias señales de alerta:
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Desconocer los resultados electorales si no favorecen al candidato (caso Trump).
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Negar la legitimidad del adversario político, promoviendo la polarización extrema.
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Restringir libertades civiles, especialmente contra la oposición y los medios.
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Narrativas de confrontación permanente y apelación al miedo o al enemigo interno.
El factor Trump y su influencia en la región
El experto considera que el rumbo de la democracia ya no depende solo de fuerzas internas: la arquitectura internacional también ha cambiado.
Con la nueva política exterior de Estados Unidos —menos comprometida con la defensa de la democracia—, se generan escenarios riesgosos:
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Venezuela podría ser el primer caso,
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pero mañana podrían ser Brasil, Colombia o Chile.
El riesgo radica en que EE. UU. retome la lógica de intervención política directa en Latinoamérica, algo que parecía superado desde finales del siglo XX.
