Precio de la vivienda nueva: Armenia sorprende y lidera el ranking en Colombia

El precio de la vivienda nueva en Colombia sigue en ascenso, pese a que el sector constructor atraviesa uno de sus momentos más complejos. De acuerdo con el más reciente informe del Índice de Precios de la Vivienda Nueva (IPVN) divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la variación anual promedio en 2025 fue de 9,17 %, cifra superior a la registrada en 2024.

Aunque el mercado inmobiliario enfrenta el debilitamiento de programas como Mi Casa Ya, la incertidumbre frente a las tasas de interés de los créditos hipotecarios y una caída en lanzamientos y ventas, el valor de las unidades nuevas continúa aumentando, presionando el acceso a vivienda en varias ciudades del país.

Armenia, la ciudad más cara para comprar vivienda nueva

Uno de los datos más llamativos del informe es el cambio en el ranking de ciudades con mayores incrementos. Si al cierre de 2024 la lista era encabezada por Cúcuta con un 24,6 %, ahora el primer lugar lo ocupa Armenia, con una variación anual de 15,7 % en el precio de la vivienda nueva.

El resultado sorprende al mercado, ya que la capital del Quindío no figuraba históricamente entre las ciudades con mayores presiones alcistas. En contraste, Cúcuta cayó a los últimos lugares del escalafón, con un índice de apenas 4,68 %, solo por encima de Villavicencio (4,48 %) y Popayán (1,94 %).

El cambio evidencia la volatilidad del mercado inmobiliario regional, donde factores como disponibilidad de suelo, dinámica económica local y nuevos proyectos de renovación urbana pueden alterar el comportamiento de los precios de un año a otro.

Cali y Pereira completan el podio

En el segundo lugar del ranking se ubica Cali, con un índice de precios de vivienda nueva de 14,1 %, consolidándose como una de las ciudades con mayor presión alcista en 2025.

El tercer puesto es para Pereira, con un incremento de 12,53 %, confirmando que en el Eje Cafetero se registra una dinámica inmobiliaria particularmente activa. Los analistas coinciden en que esta región ha ganado atractivo para inversión y vivienda, impulsada por calidad de vida y desarrollo urbano.

Por su parte, Medellín, que hasta hace poco era protagonista por fenómenos como la gentrificación y la renovación urbana, presentó un índice de 8,77 %, por debajo del promedio nacional. Esto indica una moderación relativa frente a otras capitales intermedias.

En el caso de Bogotá, la variación fue de 9,03 %, prácticamente en línea con el promedio nacional. A pesar de los constantes debates sobre la escasez de suelo urbanizable en la capital, el incremento no se disparó frente al resto del país.

Casas vs. apartamentos: ¿qué subió más?

El informe del Dane también detalla diferencias por tipo de inmueble. Aunque el segmento de apartamentos registró una variación anual de 9,15 %, ligeramente superior a la de las casas (8,91 %), ambos tipos de vivienda muestran incrementos significativos.

Esto sugiere que el encarecimiento no está concentrado en un solo segmento, sino que responde a una presión generalizada sobre los costos de construcción, el valor del suelo y otros factores estructurales.

Estratos sociales: quién paga más

El comportamiento por estrato socioeconómico también arroja datos relevantes. En el cuarto trimestre del año pasado, en Armenia —la ciudad con mayor encarecimiento— el mayor incremento se dio en los estratos altos, con una variación de 17,42 %.

Sin embargo, en Cali el mayor golpe lo sintieron los estratos más bajos. Allí, el índice de precios de vivienda nueva para este segmento alcanzó 26,47 %, más del doble del promedio municipal (13,21 %). Esto evidencia un impacto más fuerte sobre los hogares de menores ingresos, que enfrentan mayores barreras para acceder a vivienda propia.

Otras ciudades como Bucaramanga (16,31 %) y Barranquilla (15,86 %) también registraron fuertes incrementos en el estrato más bajo de la pirámide social.

Sector en crisis pese al alza de precios

Paradójicamente, mientras los precios siguen subiendo, el sector vivienda atraviesa una de sus peores coyunturas. Un informe reciente de Corficolombiana concluye que el sector inició 2026 con el peor arranque desde que se tiene registro.

Según la firma, los lanzamientos, iniciaciones y ventas de vivienda registraron fuertes caídas y alcanzaron mínimos históricos. Esto confirma que la construcción no solo permanece en contracción, sino que continúa profundizando su deterioro.

El panorama resulta complejo: por un lado, la vivienda nueva es cada vez más costosa para los compradores; por otro, las constructoras enfrentan una desaceleración que limita nuevos proyectos y restringe la oferta futura.

En este contexto, el mercado inmobiliario colombiano parece moverse en una paradoja: precios en ascenso, pero actividad en retroceso. Las decisiones de política pública, el comportamiento de las tasas de interés y la confianza del consumidor serán determinantes para saber si esta tendencia se mantiene o si el sector logra recuperar dinamismo en los próximos meses.

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