Petro insiste en dudas electorales y agita debate sobre transparencia rumbo a 2026

A menos de un mes de las consultas interpartidistas y las elecciones al Congreso, el debate sobre la transparencia electoral volvió a escalar en Colombia. Desde la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro y miembros de su gabinete han lanzado advertencias sobre posibles riesgos en el proceso, mencionando irregularidades relacionadas con “tarjetones”, “software”, la empresa Thomas Greg & Sons e incluso el uso de “lapiceros” en las mesas de votación.

Las declaraciones, que no han estado acompañadas de pruebas concretas, han generado inquietud en distintos sectores políticos, especialmente en la oposición, que teme que desde el Ejecutivo se esté ambientando la narrativa de un eventual “fraude” de cara a las elecciones legislativas y presidenciales de 2026.

Benedetti advierte sobre el tarjetón

El más reciente episodio ocurrió este 18 de febrero en Cúcuta, Norte de Santander, donde el ministro del Interior, Armando Benedetti, encabezó una Comisión de Seguimiento Electoral. Allí lanzó una fuerte advertencia sobre un supuesto “error” en el diseño del tarjetón por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Según el ministro, el tarjetón para las consultas no tendría un espacio en blanco visible, lo que —a su juicio— podría abrir la puerta a manipulaciones posteriores. “Si el elector no marca el tarjetón queda abierta la posibilidad de que lo marque otro. Esa fue para mí una falla que puede dar pie a un fraude”, afirmó Benedetti, cuestionando quién garantizaría que un voto no marcado no sea alterado después.

Las declaraciones encendieron las alarmas en sectores políticos que consideran delicado que desde el Gobierno se sugiera la posibilidad de fraude sin presentar evidencia técnica o jurídica que respalde tales afirmaciones.

El choque con la Registraduría

Horas antes, el propio presidente Petro había manifestado su molestia contra el registrador nacional, Hernán Penagos, por las directrices relacionadas con el diligenciamiento del formulario E-14, documento clave en el conteo de votos.

Penagos explicó que las casillas en blanco no deben marcarse y que llenarlas con símbolos podría generar inconsistencias técnicas en la consolidación de datos. Sin embargo, Petro respondió a través de su cuenta oficial en X señalando que dejar espacios en blanco “lleva al fraude electoral” y que las casillas deberían llenarse con una “X” para evitar manipulaciones posteriores.

El mandatario incluso sostuvo que la Registraduría debía impedir “estímulos al fraude”, intensificando así un nuevo capítulo en la ya tensa relación entre el Ejecutivo y la autoridad electoral.

Antecedentes de señalamientos

No es la primera vez que el presidente pone en duda la solidez del sistema electoral colombiano. En 2024 aseguró que el software utilizado en los escrutinios era “maleable” y “manipulable desde adentro y desde afuera”, recordando el caso del Partido Mira y sugiriendo que en el pasado se habrían cometido irregularidades a través de herramientas tecnológicas.

También en 2025 cuestionó la presencia de símbolos de cooperación internacional en la página web de la Registraduría, incluyendo referencias a entidades estadounidenses, en medio de un contexto de tensiones diplomáticas con el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Petro llegó a afirmar que permitir intervención en “softwares” desde EE. UU. equivalía a “preparar un fraude”.

Frente a versiones difundidas sobre posibles manipulaciones con lapiceros o tarjetas electorales, la Misión de Observación Electoral (MOE) salió al paso en 2025. Su directora, Alejandra Barrios, fue enfática al señalar que el sistema electoral colombiano es confiable y que existen múltiples mecanismos de control y verificación.

Thomas Greg y la polémica logística

Otro punto de fricción ha sido la contratación de Thomas Greg & Sons para la logística electoral de 2026. Petro ha cuestionado abiertamente la idoneidad de la firma, señalando que sería “inmoral” que empresas vinculadas a sectores de la “oligarquía” participen en los cómputos electorales.

Paradójicamente, la compañía ha estado a cargo de la organización logística en procesos anteriores en los que el propio Petro fue candidato y resultó vencedor. Aun así, el presidente ha insistido en que la contratación de dicha firma pone en riesgo la transparencia.

En otro episodio, el mandatario emprendió una batalla jurídica para retirarle a la empresa el contrato de pasaportes, en una decisión que generó amplio debate político y administrativo.

Preocupación en la oposición

Las reiteradas declaraciones del presidente han generado preocupación en sectores de oposición y en algunos analistas, quienes advierten que cuestionar sin pruebas la legitimidad del proceso puede erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.

Para varios dirigentes políticos, el rol del jefe de Estado debería centrarse en garantizar estabilidad, calma y confianza en el sistema electoral. Temen que insistir en la narrativa de posibles irregularidades prepare el terreno para desconocer resultados adversos en caso de una derrota de los sectores afines al Gobierno en 2026.

Mientras tanto, la Registraduría y organismos de observación mantienen que el sistema cuenta con auditorías, testigos electorales, controles cruzados y acompañamiento internacional. Sin embargo, el pulso político continúa y la discusión sobre la transparencia electoral se convierte en uno de los ejes centrales del debate público rumbo a las próximas elecciones.

En un contexto polarizado, las palabras del presidente tienen un peso institucional significativo. La pregunta que queda en el ambiente político es si estas advertencias buscan fortalecer los controles del sistema o si, por el contrario, están sembrando dudas anticipadas sobre la legitimidad de los comicios que se avecinan en 2026.

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