Petro choca con junta de Ecopetrol por decisión sobre Roa
La relación entre el presidente Gustavo Petro y la junta directiva de Ecopetrol atraviesa uno de sus momentos más tensos. La reciente decisión del máximo órgano de la petrolera de enviar temporalmente a Ricardo Roa a vacaciones y concederle una licencia no remunerada desató una fuerte reacción del jefe de Estado, quien cuestionó abiertamente a sus propios delegados en la compañía.
La determinación de la junta, que buscaba una salida intermedia frente a la situación judicial de Roa, terminó evidenciando una posible ruptura política y administrativa. En lugar de apartarlo definitivamente del cargo, como algunos sectores esperaban, se optó por una medida transitoria que le permitirá regresar a la presidencia de la empresa en los próximos meses.
Una decisión que desató la tormenta
De acuerdo con lo establecido, Roa dejará sus funciones a partir del 7 de abril para tomar vacaciones hasta el 27 de mayo. Posteriormente, iniciará una licencia no remunerada de 30 días. Este calendario implica que su eventual regreso coincidiría con el periodo posterior a la segunda vuelta presidencial, prevista para el 21 de junio.
Sin embargo, lo que parecía una solución administrativa terminó convirtiéndose en un detonante político. Petro expresó su inconformidad a través de redes sociales, donde dejó ver su molestia con los miembros de la junta que él mismo designó.

El mandatario sugirió que la decisión estuvo influenciada por presiones políticas externas, particularmente de sectores de oposición como el uribismo y el partido Cambio Radical. Incluso, insinuó que existía temor frente a una supuesta reacción de Estados Unidos ante la permanencia de Roa en el cargo.
Reclamos públicos y fractura interna
Las declaraciones de Petro fueron más allá de una simple diferencia de criterio. El presidente criticó duramente a sus delegados, acusándolos de actuar por miedo y no por convicción.
Según el jefe de Estado, no existe evidencia de una postura hostil de Estados Unidos hacia Ecopetrol, por lo que considera injustificada cualquier decisión basada en ese argumento. Además, cuestionó que se expusiera tanto al presidente de la compañía como al propio Gobierno frente a sectores políticos adversos.
Estas afirmaciones reflejan una fractura interna que podría tener implicaciones en la gobernabilidad de la principal empresa estatal del país. La tensión no solo afecta la relación con la junta directiva, sino que también se suma a desencuentros previos con actores clave como la Unión Sindical Obrera (USO).
Liderazgo interino en Ecopetrol
Ante la salida temporal de Roa, la dirección de Ecopetrol quedará en manos de Juan Carlos Hurtado, actual vicepresidente ejecutivo de Hidrocarburos. Su designación busca garantizar la continuidad operativa de la compañía en medio de la incertidumbre.
Hurtado cuenta con una amplia trayectoria en el sector energético, acumulando cerca de tres décadas de experiencia. Ha ocupado cargos estratégicos dentro de Ecopetrol y otras empresas del sector, lo que le otorga respaldo técnico para asumir el encargo en un momento crítico.
Críticas y debate nacional
La decisión de la junta no tardó en generar reacciones. Diversas voces del ámbito político y económico han cuestionado la medida, señalando que podría interpretarse como un intento de evitar una decisión de fondo sobre la continuidad de Roa.
Entre los críticos se encuentra el excongresista Jorge Enrique Robledo, quien calificó la situación como un “engaño” a la opinión pública. Según su postura, la única salida adecuada sería la renuncia definitiva del presidente de Ecopetrol, en lugar de una solución temporal.
El debate se ha trasladado a la esfera pública, donde analistas y ciudadanos discuten las implicaciones de esta crisis para la estabilidad de la empresa y la confianza de los inversionistas.
¿Riesgo para Ecopetrol?
La coyuntura plantea interrogantes sobre el futuro de Ecopetrol, considerada la compañía más importante de Colombia. La falta de alineación entre el Gobierno y la junta directiva podría afectar la toma de decisiones estratégicas en un momento clave para el sector energético.
Además, la situación ocurre en un contexto político sensible, lo que aumenta la incertidumbre sobre el rumbo de la empresa. La estabilidad institucional de Ecopetrol es fundamental no solo para la economía nacional, sino también para la percepción internacional del país.
Un conflicto que apenas comienza
Lo ocurrido marca un punto de inflexión en la relación entre el presidente Petro y la junta directiva de Ecopetrol. Aunque la decisión ya está en marcha, sus efectos políticos y empresariales apenas comienzan a desarrollarse.
En los próximos meses será clave observar si se logra recomponer la relación o si, por el contrario, la tensión escala hacia una crisis mayor. Por ahora, lo cierto es que la “buena relación” entre el Gobierno y la cúpula de la petrolera parece haber llegado a su fin, dejando en evidencia las complejidades de gobernar una de las empresas más estratégicas del país.
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