Petro confirma que Colombia importará gas venezolano “muchísimo más barato”

En un nuevo anuncio energético con impacto político y económico, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó este miércoles 11 de febrero que su Gobierno avanzará en la importación de gas desde Venezuela a un costo significativamente menor al que actualmente paga el país. La declaración fue hecha durante un acto oficial en Chaparral, departamento de Tolima, donde el mandatario expresó: “Vamos a traer gas venezolano muchísimo más barato”, sin detallar aún los mecanismos precisos de la operación.

Este anuncio se produce en un contexto de cambios recientes en las políticas internacionales y energéticas que facilitan este tipo de transacciones entre Colombia y la industria petrolera venezolana, dominada por la estatal PDVSA. Durante años, la idea de importar gas venezolano se había mantenido como una posibilidad teórica para aliviar la escasez de gas en Colombia, agravada por la decisión del Gobierno de reducir la exploración interna de hidrocarburos. Sin embargo, las sanciones de Estados Unidos habían impedido transacciones directas con PDVSA y otros actores del sector energético venezolano.

¿Qué cambió con Estados Unidos?

El punto de inflexión para esta política energética fue la flexibilización de las sanciones estadounidenses sobre el sector petrolero y gasífero de Venezuela, incluido un nuevo marco de licencias generales que permiten ciertas operaciones con empresas venezolanas como PDVSA bajo condiciones específicas. Esto abre la puerta a que actores privados y gubernamentales exploren acuerdos comerciales hasta ahora imposibles debido a las restricciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU.

El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, respaldó la iniciativa desde su cuenta en la red social X, explicando que con las licencias de la OFAC en mano el Gobierno comenzará diálogos con Venezuela para traer gas barato y rápido al país, enfatizando que se trata de una oportunidad que ya había sido mencionada anteriormente por el presidente Petro.

El anuncio en Chaparral: una jugada estratégica

Mientras entregaba títulos de tierra a campesinos en Chaparral, Tolima, Petro hizo la contundente afirmación sobre el gas venezolano sin ofrecer aún detalles técnicos sobre cuándo, cómo ni en qué volúmenes se concretaría la importación. A pesar de ello, su declaración refleja el interés del Gobierno en aprovechar el contexto internacional y regional para diversificar las fuentes de gas natural del país y, al mismo tiempo, presionar por soluciones que reduzcan los costos a los consumidores colombianos.

Este enfoque busca mitigar la dependencia de las importaciones de gas licuado de petróleo (LPG) y otros combustibles caros que Colombia ha tenido que adquirir en mercados internacionales por la insuficiente producción interna. Aunque los estudios de Ecopetrol y otros analistas energéticos han explorado alternativas, la importación directa desde Venezuela representa un giro significativo en la política energética colombiana, que hasta ahora se ha debatido entre la autosuficiencia y la integración regional.

Retos técnicos y logísticos por delante

A pesar de las declaraciones oficiales, persisten incertidumbres importantes. Uno de los desafíos más grandes es la infraestructura de transporte de gas entre ambos países, particularmente el Gasoducto Transcaribeño Antonio Ricaurte, que históricamente conectó los sistemas de gas de Colombia y Venezuela, pero está fuera de operación desde hace años y requiere inversiones y reparaciones sustanciales antes de poder ser utilizado de nuevo.

Además, no está claro quiénes serán los actores responsables de las operaciones comerciales ni qué acuerdos bilaterales o empresariales se firmarán para hacer realidad la importación. Esto implica negociaciones complejas y la participación tanto de entidades públicas como privadas, además de un seguimiento estrecho de las regulaciones internacionales que rigen las transacciones con Venezuela.

Reacciones y escenarios políticos

El anuncio de Petro ha generado diversas reacciones en el ámbito político y social. Sus seguidores ven en la medida una oportunidad para fortalecer la integración energética regional y aliviar las presiones sobre la economía interna. Otros sectores, en cambio, advierten que sin una infraestructura adecuada y detalles claros sobre precios y plazos, el plan podría enfrentar obstáculos que limiten su impacto real a corto plazo.

También cobra relevancia el contexto diplomático entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos, que en meses recientes ha mostrado signos de reconfiguración, con un interés mutuo por dinamizar el sector energético y aliviar tensiones tras años de sanciones y distanciamiento político.

¿Qué esperar en los próximos meses?

Con las negociaciones apenas iniciando y sin cronogramas públicos, la expectativa se centra en cómo se traducirá este anuncio en medidas concretas: acuerdos comerciales, rehabilitación de infraestructura, supervisión regulatoria, y, sobre todo, beneficios tangibles para los colombianos en términos de precios más bajos del gas natural.

Si bien falta definir muchos aspectos técnicos y jurídicos, la declaración de Petro marca un hito en la política energética del país, que podría abrir un nuevo capítulo en la cooperación bilateral con Venezuela y en la estrategia de seguridad energética colombiana en los próximos años.

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