La muerte de Mauricio Vanoy Bohórquez, exintegrante del Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), ha generado conmoción en Medellín y reactivado temores entre antiguos miembros y allegados a esa estructura paramilitar. El hombre, de 42 años, fue atacado a bala el pasado 21 de noviembre por sicarios que lo interceptaron mientras se desplazaba en un Renault Logan blanco con placas TJZ 058, en la carrera 76, a la altura de la quebrada La Iguaná, en el occidente de la ciudad.
Según los reportes oficiales, Vanoy Bohórquez recibió un impacto de bala en la zona occipital que atravesó su cráneo y salió por el pómulo izquierdo. Debido a la gravedad de la lesión, ingresó al Hospital Pablo Tobón Uribe, donde fue declarado con muerte cerebral. Sus familiares decidieron desconectarlo de los equipos de soporte vital y su fallecimiento fue confirmado el lunes a las 8:20 p. m., de acuerdo con el informe de homicidios de la Secretaría de Seguridad de Medellín.
Un apellido marcado por la violencia
Mauricio era sobrino de Ramiro “Cuco” Vanoy, excomandante del Bloque Mineros, extraditado a Estados Unidos en 2008 y condenado por narcotráfico. Aunque compartían vínculo familiar, fuentes consultadas señalaron que su relación se había distanciado tras la extradición del exjefe paramilitar y por los “negocios non sanctos” que Mauricio emprendió años después de su desmovilización.
Documentos judiciales conocidos por SEMANA revelan que en enero de este año Mauricio Vanoy fue acusado formalmente por lavado de activos, dentro de una investigación que involucra a 18 personas más.
La acusación detalla que, al operar dentro de la ilegalidad, Vanoy Bohórquez sabía que estaba encubriendo el origen ilícito de dinero representado en oro, participando como proveedor en un esquema de lavado de activos, enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir agravado.
Un clima de tensión y viejas venganzas
El homicidio de Vanoy Bohórquez coincidió con el reciente regreso al país de un exparamilitar extraditado, hecho que —según fuentes cercanas a la familia— ha encendido las alarmas ante la posibilidad de que resurjan viejas vendettas.
El historial de violencia en torno al clan Vanoy es extenso. Tras la extradición de “Cuco” Vanoy en 2008, una cadena de asesinatos golpeó a miembros de su círculo cercano:
-
Nelson Vanoy Murillo, alias Vitamina, hermano del exjefe paramilitar, fue asesinado en una finca de Tarazá dos meses después de la extradición.
-
Tres meses más tarde, en Tenjo (Cundinamarca), fue ultimado Vladimir Vanoy, uno de los hijos de “Cuco”.
-
Posteriormente, otro sobrino fue asesinado en Cúcuta, en un episodio también asociado a disputas internas entre los llamados “herederos” del excomandante.
A ello se suman las dificultades administrativas y las irregularidades que han rodeado los bienes entregados por “Cuco” Vanoy para la reparación de víctimas, algunos de los cuales se habrían perdido por malos manejos.
La muerte de Mauricio Vanoy Bohórquez, marcada por antecedentes criminales y tensiones históricas, reabre un capítulo inquietante para una familia atravesada por la violencia y para quienes fueron parte o conocieron de cerca la estructura del Bloque Mineros.
