El debate por el incremento del salario mínimo para 2026 arrancó oficialmente con posiciones marcadamente distantes. El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, confirmó que ya están sobre la mesa las dos propuestas presentadas por trabajadores y empleadores, tras la más reciente sesión de la mesa tripartita de concertación.

Tal como lo había anticipado SEMANA, las centrales obreras plantearon un aumento del 16 %, mientras que los empresarios propusieron un incremento del 7,21 %, una brecha que anticipa un proceso de negociación complejo.

Dos visiones opuestas

Desde el sector sindical, el 16 % se sustenta en recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), particularmente en el concepto de salario mínimo vital móvil, que busca garantizar el poder adquisitivo real de los trabajadores frente al costo de vida.

Por su parte, los empresarios basan su propuesta en criterios técnicos: la inflación causada en 2025, que hasta noviembre se ubica en 5,30 %, sumada a la productividad, certificada por el Dane en 0,91 %, correspondiente a la productividad total de los factores. A estos indicadores añadieron cerca de un punto adicional, lo que da como resultado el 7,21 % que defenderán en la negociación.

En ambos casos, el aumento propuesto aplicaría tanto para el salario mínimo legal vigente como para el auxilio de transporte.

El rol de mediación del Gobierno

El ministro Sanguino se mostró prudente al referirse a la negociación y aseguró que las cifras serán consultadas con el presidente Gustavo Petro. Reiteró que el papel del Ministerio de Trabajo es el de acercar a las partes y actuar como mediador en el proceso.

No obstante, el funcionario enfatizó que el Gobierno tiene la intención de ubicarse del lado de los trabajadores, promoviendo un ajuste que garantice condiciones de trabajo decente. En ese contexto, recordó que cerca de 12 millones de colombianos devengan hasta un salario mínimo.

Este argumento, sin embargo, vuelve a generar controversia, dado que el aumento solo impacta de manera directa a los trabajadores formales, en un país con altos niveles de informalidad laboral y con una significativa proporción de ocupados que subsisten en el trabajo por cuenta propia.

Riesgo de decreto

Ante la amplia diferencia entre las propuestas, no se descarta que la negociación no llegue a un consenso y que, como ha ocurrido en otros años, el incremento del salario mínimo termine siendo fijado por decreto del Gobierno Nacional.

Pese a este escenario, el ministro Sanguino manifestó que percibe un buen ambiente en la mesa de negociación, destacando como señal positiva el hecho de que los empresarios hayan presentado su propuesta por escrito.

La próxima reunión de la mesa tripartita quedó programada para el jueves 11 de diciembre, una fecha clave en la ruta para definir el salario mínimo que regirá en 2026.

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