Miedo en Bogotá: aumentan los casos de paseo millonario y secuestro extorsivo

La inseguridad vuelve a generar temor en Bogotá. El paseo millonario, una modalidad criminal que parecía relegada a estadísticas marginales, ha retomado protagonismo por el aumento de casos y, sobre todo, por el nivel extremo de violencia con el que están siendo atacadas las víctimas. Las cifras oficiales revelan que durante 2025 se registraron 40 casos, lo que equivale a uno cada nueve días, mientras que en lo corrido de 2026 ya se han reportado tres hechos, encendiendo las alarmas de las autoridades distritales.

Aunque el número total podría parecer bajo frente a otros delitos de alto impacto, expertos en seguridad advierten que el verdadero problema no está en la frecuencia, sino en la brutalidad de los ataques, que incluyen torturas, drogamiento, lesiones graves y, en el peor de los casos, homicidios.

Un delito que creció más del 200 % en un año

De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad de Bogotá y el Siedco de la Policía Nacional, el paseo millonario tuvo un crecimiento del 208 % en 2025 frente a las cifras de 2024. En promedio, cada 9,1 días una persona fue víctima de esta modalidad en la capital.

Sin embargo, las cifras oficiales no cuentan toda la historia. Una de las principales dificultades para dimensionar el fenómeno es que no existe una clasificación clara y unificada del delito. Hasta hace poco, el paseo millonario era registrado como hurto a personas con violencia y solo desde el año pasado comenzó a incluirse dentro de la categoría de secuestro extorsivo.

Esta situación ha generado disparidad en los datos. Mientras la Secretaría de Seguridad reporta 40 casos en 2025, la Policía Metropolitana de Bogotá reconoce solo 19 casos con 22 víctimas, lo que evidencia inconsistencias en la medición y seguimiento del delito.

El caso que volvió a prender las alarmas en 2026

El panorama de inseguridad se agravó tras conocerse el trágico asesinato de Neill Felipe Cubides, profesor de la Universidad Externado de Colombia. El docente fue secuestrado, robado, torturado, paseado por el sur de Bogotá en un taxi ilegal y posteriormente incinerado en una zona boscosa de la vereda Los Soches, en la localidad de Usme.

Según investigadores de la Fiscalía General de la Nación, todas las líneas de investigación apuntan a la posible conformación de una banda delincuencial de origen venezolano, dedicada al multicrimen, que estaría operando principalmente en la Zona T, uno de los sectores más exclusivos y concurridos del norte de la ciudad.

Aunque las autoridades aún no identifican un modus operandi único, sí han detectado patrones de violencia extrema, uso de sustancias químicas para someter a las víctimas y participación en delitos que van desde el hurto simple hasta el secuestro extorsivo.

Tres nuevos casos en una sola semana

Las autoridades investigan al menos tres casos recientes ocurridos en una misma semana, todos con características similares. El primero tuvo lugar en la Zona T, donde un joven colaborador del edil de Usaquén, Andrés Ardila Vega, fue interceptado por dos mujeres tras bajar de un taxi. La víctima fue drogada con ketamina, un anestésico de uso veterinario, y despojada de todas sus pertenencias.

El segundo caso ocurrió en la zona rosa de Modelia, donde un joven fue atacado dentro de un taxi solicitado por aplicación. Recibió más de ocho heridas con arma blanca, necesitó 30 puntos de sutura y sufrió daños permanentes en una de sus manos, en un ataque que replicó el nivel de tortura del caso Cubides.

El tercer hecho se registró a la salida de una reconocida discoteca en la Zona T. Un ingeniero de 30 años, quien pidió reserva de su identidad, abordó un taxi solicitado por aplicación y perdió completamente el conocimiento. Despertó al día siguiente en su vivienda con 25 millones de pesos robados entre ahorros y tarjetas de crédito.

Autoridades reconocen el riesgo, pero llaman a la prevención

Ante el aumento de estos casos, el secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, aseguró que las autoridades mantienen operativos especiales para enfrentar esta modalidad criminal. No obstante, también hizo un llamado a la autoprotección ciudadana.

“Seguimos luchando contra ese flagelo, pero también debemos reconocer que el espacio público tiene riesgos y, en ocasiones, los ciudadanos actuamos sin el debido cuidado”, afirmó el funcionario.

Restrepo advirtió además que estas bandas se aprovechan de personas en estado de embriaguez o con bajo nivel de alerta, lo que facilita la comisión de delitos tan graves como el paseo millonario y el secuestro extorsivo.

Mientras tanto, el miedo se instala nuevamente en las calles de Bogotá, donde la ciudadanía exige mayor control, resultados judiciales y acciones contundentes frente a un delito que parecía del pasado, pero que en 2026 vuelve a mostrar su rostro más violento.

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