Michelle Char denuncia acoso en Guacherna
Exreina del Carnaval expone la normalización del abuso en fiestas
La exreina del Carnaval de Barranquilla, Michelle Char Fernández, rompió el silencio sobre un episodio de acoso que sufrió durante su mandato, generando una ola de reacciones y un debate nacional sobre la seguridad de las mujeres en eventos masivos.
El hecho ocurrió durante La Guacherna, uno de los desfiles más emblemáticos del precarnaval, donde un hombre la sujetó con fuerza e intentó besarla sin su consentimiento, según quedó registrado en un video que se viralizó en redes sociales.
Un episodio que desató la denuncia
De acuerdo con el testimonio de la exreina, el agresor se acercó bajo el pretexto de tomarse una fotografía, pero terminó invadiendo su espacio personal de manera violenta. La rápida reacción de un uniformado de la Policía Metropolitana de Barranquilla evitó que la situación pasara a mayores.
Sin embargo, el impacto emocional fue inmediato. Char relató que sufrió un ataque de pánico en pleno desfile y que, pese a la gravedad del momento, tuvo que continuar con su agenda.
“Comienzo a llorar y me dicen que faltan cinco minutos… que qué voy a hacer”, recordó, evidenciando la presión de mantener la imagen pública en medio de una situación de vulnerabilidad.
“El abuso es lo más normal”
En una entrevista en el pódcast La Lupa, Michelle Char fue contundente al afirmar que este tipo de situaciones no son aisladas dentro de los reinados.
“Cuando uno es la reina, está muy expuesto al abuso. Es lo más normal… todas las reinas debemos vivirlo”, expresó, generando preocupación por lo que describe como una normalización del acoso en estos espacios.
La joven aseguró que durante las festividades llegó a llorar en varias ocasiones debido a comportamientos inapropiados por parte de asistentes, lo que evidencia un problema estructural más allá de un solo incidente.
Revictimización y presión social
Tras hacer público el video, Char esperaba generar conciencia, pero se encontró con reacciones adversas. Según relató, algunos hombres comenzaron a gritarle frases como “te voy a robar un beso” en eventos posteriores, lo que aumentó su ansiedad.
Este tipo de respuestas refleja, según expertos, una cultura de revictimización que minimiza las denuncias y perpetúa conductas de acoso en espacios públicos.
Además, la exreina señaló que existe una presión implícita para que las soberanas mantengan una imagen de perfección, incluso cuando atraviesan situaciones difíciles.
Más allá del reinado
Antes de ser reina, Michelle Char ya tenía una trayectoria en grupos culturales y de danza, participando en colectivos como Fuerza Negra, Kadanzá, Pasión Latina y La Revoltosa.
Su propuesta como soberana buscaba conectar la tradición del Carnaval con nuevas generaciones, aportando una visión contemporánea a una de las festividades más importantes del país.
Sin embargo, tras finalizar su reinado, tomó la decisión de alejarse temporalmente del entorno y viajar a Milán para enfocarse en su bienestar emocional.
Un problema estructural
Las declaraciones de Char abren la puerta a un debate más amplio sobre la seguridad de las mujeres en eventos culturales masivos. Su testimonio sugiere que podría existir un patrón de silencio en torno a estas experiencias.
“Si todas las reinas pudiéramos hablar, muchas dirían lo mismo”, afirmó, dejando entrever que otras mujeres podrían haber vivido situaciones similares sin hacerlas públicas.
El Carnaval de Barranquilla, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, enfrenta así un reto importante: garantizar que la celebración de la cultura no se dé a costa de la integridad de sus protagonistas.
Debate nacional en curso
El caso ha generado reacciones en redes sociales y distintos sectores, donde se discute la necesidad de reforzar medidas de seguridad, protocolos de atención y campañas de sensibilización frente al acoso.
Más allá del impacto mediático, el testimonio de Michelle Char pone en evidencia una realidad incómoda: la exposición pública de las mujeres en eventos masivos sigue estando acompañada de riesgos que aún no han sido plenamente abordados.
Su denuncia no solo visibiliza una experiencia personal, sino que plantea una reflexión urgente sobre los límites del respeto, la cultura y la seguridad en las celebraciones tradicionales de Colombia.
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