Crédito: Suministrada / El Nuevo Día
La angustia y la incertidumbre marcan el día a día de Brígida Mortegui, madre de Juan Camilo, un joven ibaguereño de 18 años que permanece en estado crítico de salud mientras espera avances concretos en el trasplante renal que necesita con urgencia.
Juan Camilo padece enfermedad renal crónica en etapa 5, diagnóstico que enfrenta desde los 15 años y que lo mantiene dependiente de hemodiálisis tres veces por semana. Antes de este procedimiento, el joven estuvo durante dos años en diálisis peritoneal, tratamiento que terminó por hacerle perder la cavidad abdominal y acelerar su deterioro físico.
“El desgaste es total. Pese a que tiene 18 años, mi hijo no ha vivido. No puede hacer nada, se mantiene cansado y agotado. La hemodiálisis lo deja sin fuerzas y no contamos con recursos”, relató su madre.
Complicaciones graves y traslado a Bogotá
La situación se agravó en los últimos días cuando Juan Camilo presentó picos severos de presión arterial, lo que derivó en una hemorragia cerebral. Ante la gravedad del cuadro, fue remitido a la Clínica Los Nogales, en Bogotá, donde especialistas evalúan si requiere una intervención neurovascular.
La madre del joven expresó su preocupación no solo por el estado de salud de su hijo, sino también por la falta de apoyo logístico y humanitario:
“Hoy voy para Bogotá y no sé cómo hacer. A mi hijo lo dejan en cuidados intensivos, no tengo dónde llegar, no tengo dónde ir y debo estar con él”, manifestó.
Denuncia contra la EPS y la red prestadora
Brígida Mortegui denunció demoras y falta de acompañamiento por parte de la EPS Salud Total y de la red prestadora Davita, señalando que no se les ha garantizado oportunamente el transporte para los procedimientos médicos ni una gestión clara frente al trasplante.
“No estoy pidiendo plata, no estoy pidiendo nada. Solo pido conciencia. Ver cómo un hijo se va deteriorando y saber que las EPS pueden ayudar, pero no lo hacen, es devastador. Vinimos a este mundo a servir”, aseguró.
Impacto físico y emocional
Además del impacto médico, la enfermedad ha afectado profundamente el estado emocional del joven. Según su madre, los cambios físicos derivados de la retención de líquidos han golpeado su autoestima:
“Mi hijo pesaba 62 kilos y llegó a pesar 74 por toda la retención de líquidos. Se siente feo, se siente que no vale nada. Es un joven que no ha vivido”, relató.
Un llamado a la donación de órganos
En medio del dolor, Mortegui aprovechó para hacer un llamado urgente a la solidaridad y a fortalecer la cultura de la donación de órganos en el país.
“Un órgano, una piel, puede cambiar la vida de muchas personas. Hoy estamos aquí, mañana no sabemos. Es importante dejar por escrito que queremos ser donantes”, expresó.
Mientras Juan Camilo continúa bajo estricta observación médica en Bogotá, su familia espera un pronunciamiento claro y acciones concretas por parte de Salud Total y Davita que permitan avanzar hacia el trasplante renal que podría cambiar su destino.
Como mensaje final, la madre pidió apoyo ciudadano para visibilizar el caso:
“Les pido de corazón que ayuden compartiendo esta historia, para que seamos muchos los que alcemos la voz por Juan Camilo”.
