El país despide a uno de los médicos más destacados de su historia. Este lunes 20 de octubre falleció el doctor Remberto Burgos de la Espriella, considerado el padre de la neurocirugía en Colombia, reconocido por su brillante trayectoria, su compromiso con la ciencia y su vocación de servicio.

Según confirmó el abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella, su primo, el doctor Burgos falleció a causa de un aneurisma estomacal que se le había detectado hace tres años. “Operó hasta las 7 de la noche y murió esta madrugada en su casa. Es un golpe durísimo”, expresó De la Espriella en diálogo con W Radio.

Con 73 años, el doctor Burgos deja un legado inmenso en la medicina colombiana. Fue especialista en aneurismas cerebrales y dedicó más de una década al estudio y práctica de la neurocirugía en instituciones médicas de gran prestigio, donde se ganó el respeto de colegas y pacientes por igual.

Reacciones y homenajes

La noticia de su fallecimiento generó profundo pesar en el ámbito médico y político del país.
El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, expresó:

“Nuestro departamento y el país pierden a un gran hombre, un profesional con gran sensibilidad humana, que nunca dudó en atender a quien lo necesitara. Mis condolencias a su familia y amigos.”

Por su parte, el expresidente Álvaro Uribe Vélez lamentó el hecho afirmando:

“Dolor muy grande nos alberga con el fallecimiento del Dr. Remberto Burgos. Médico cordobés, científico, ser humano insuperable, patriota de todas las horas.”

El rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Miguel Torres Oviedo, también rindió homenaje al destacado neurocirujano, resaltando que fue “un ejemplo de ética, ciencia y servicio”, y que su legado “perdurará como guía para las nuevas generaciones de médicos”.

Un legado que trasciende la medicina

El doctor Remberto Burgos no solo fue un referente científico, sino también un símbolo de humanidad y vocación. Su vida representa el ideal del médico que entiende la ciencia como una forma de servir, sanar y transformar. Su partida deja un vacío inmenso, pero también una huella imborrable en la historia de la medicina colombiana.

Paz en su tumba.

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