EE. UU. intensifica ataques en el Caribe y el Pacífico en medio de una estrategia que genera críticas internacionales y sospechas de objetivos políticos.

“Si la gente quiere dejar de ver a las narcolanchas explotar, que dejen de enviar droga a Estados Unidos”.
Con esa contundente frase, el secretario de Estado y asesor de seguridad nacional de EE. UU., Marco Rubio, justificó las recientes operaciones militares contra embarcaciones presuntamente cargadas con drogas en aguas del Caribe y el Pacífico.

Desde el 2 de septiembre, las fuerzas estadounidenses han realizado bombardeos que dejan hasta el momento 43 muertos, según reportes oficiales. Las autoridades de Washington califican a los carteles de narcotráfico como “organizaciones terroristas”, lo que ha despertado críticas por parte de organismos internacionales y gobiernos latinoamericanos.


Acusaciones de “ejecuciones extrajudiciales”

Diversos expertos en derechos humanos, incluidos representantes de Naciones Unidas, han cuestionado la legalidad de los ataques, describiéndolos como posibles ejecuciones extrajudiciales.
Aun así, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, insistió en que “los ataques continuarán día tras día, porque estos no son simplemente narcotraficantes, son narcoterroristas que traen muerte y destrucción a nuestras ciudades”.

Sin embargo, analistas señalan que la droga más letal en EE. UU., el fentanilo, se produce principalmente en México y cruza por frontera terrestre, no marítima. Esto ha despertado dudas sobre el verdadero objetivo de la estrategia militar estadounidense.


La cocaína: la ruta del Pacífico sigue siendo la principal

De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), casi toda la cocaína que se consume en el mundo proviene de tres países andinos: Colombia, Perú y Bolivia.

Desde allí, el producto es transportado hacia México, Centroamérica y el Caribe, principalmente en lanchas rápidas, semisumergibles y botes pesqueros.
Según estimaciones de la DEA, el 74 % de los envíos hacia EE. UU. cruzan por el Pacífico, mientras que solo el 16 % lo hace por el Caribe occidental, pese a que la mayoría de los ataques estadounidenses se ha concentrado allí.

El Centro Internacional de Investigación y Análisis contra el Narcotráfico Marítimo (CIMCON), con sede en Cartagena, informó que entre 2020 y 2024 se incautaron más de 1.500 toneladas de cocaína en el Pacífico, lo que refleja tanto un incremento del tráfico como de la eficacia de los operativos de interdicción.


El Caribe resurge: “efecto vejiga”

Aunque ya no es la principal ruta como en los años 80, cuando la droga llegaba directamente al sur de Florida, el Caribe sigue siendo clave.
Según Lilian Bobea, profesora de la Universidad Estatal de Fitchburg, países como República Dominicana, Puerto Rico, Trinidad y Tobago y Curazao son ahora puntos de tránsito para la cocaína con destino a EE. UU. y Europa.

“Es el llamado ‘efecto vejiga’: aprietas por un lado y el aire se va hacia otro. Eso describe muy bien cómo funcionan las rutas del narcotráfico”, explicó la investigadora a BBC Mundo.

El Informe Mundial de Drogas 2025 del UNODC reporta que la producción global de cocaína alcanzó un récord de 3.708 toneladas, un aumento del 34 % frente al año anterior. Además, se estima que 25 millones de personas consumieron cocaína en 2023.


Venezuela y el tráfico aéreo

Otra modalidad identificada es el envío aéreo de cocaína desde Venezuela hacia México y Centroamérica.
Según la UNODC, el país sudamericano es un punto de partida clave debido a su frontera compartida con Colombia. Los vuelos clandestinos transportan cargamentos que luego ingresan a Estados Unidos por tierra, a través de la frontera mexicana.


Fentanilo: el enemigo mortal fabricado en México

El fentanilo, responsable de una grave crisis de sobredosis en EE. UU., no viaja por las rutas del Caribe ni del Pacífico.
Según la DEA y el Departamento de Justicia, el fentanilo ilícito se produce casi exclusivamente en México, con precursores químicos provenientes de China y Asia, bajo control de los carteles mexicanos.

A pesar de ello, el expresidente Donald Trump afirmó en su red TruthSocial que uno de los ataques en el Caribe evitó la “muerte por sobredosis de 25.000 estadounidenses”.
Expertos como Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, pidieron a Washington mostrar evidencias, ya que no existen registros que sustenten esa afirmación.


¿Lucha antidrogas o cambio de régimen político?

Varios analistas sostienen que la ofensiva estadounidense podría tener objetivos geopolíticos, más allá del combate al narcotráfico.
El investigador Christopher Sabatini, del Chatham House, afirmó a la BBC que se trataría de un intento de “cambio de régimen” en Venezuela, país al que Washington acusa de proteger el llamado Cartel de los Soles.

Trump ha desplegado ocho buques de guerra, un submarino nuclear y el portaaviones USS Gerald R. Ford en el Caribe, además de autorizar operaciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano.


🇨🇴 Tensión con Colombia

Las tensiones entre Washington y Bogotá también han escalado.
Trump acusó al presidente colombiano Gustavo Petro de ser un “líder del narcotráfico” que incentiva la producción de drogas.
En respuesta, el gobierno de EE. UU. incluyó a Petro en la lista OFAC, que impone sanciones a personas consideradas una amenaza para la seguridad nacional.

“Luchar contra el narcotráfico durante décadas y con eficacia me trae esta medida del gobierno de la sociedad que tanto ayudamos para detener sus consumos de cocaína. Toda una paradoja, pero ni un paso atrás y jamás de rodillas”, respondió Petro en sus redes sociales.


Fuente: BBC Mundo, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), DEA, CIMCON, International Crisis Group, Chatham House.

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