Un hallazgo arqueológico en Turquía está reescribiendo la historia del pensamiento humano.
En Karahantepe, un antiguo yacimiento del sureste de Turquía, arqueólogos desenterraron un pilar en forma de T con un rostro humano tallado, considerado uno de los retratos más antiguos de la humanidad. El descubrimiento, fechado hace unos 12.000 años, ofrece nuevas pistas sobre cómo los primeros humanos comenzaron a percibirse a sí mismos y su lugar en el mundo.
Un hallazgo sin precedentes
Karahantepe, ubicado en la provincia de Sanliurfa, es uno de los asentamientos más antiguos donde los humanos comenzaron a adoptar una vida sedentaria.
El rostro tallado, con rasgos afilados, una nariz pequeña y cuencas oculares profundas, representa una de las primeras expresiones del pensamiento simbólico en la historia.
El profesor Necmi Karul, líder de la excavación, explicó:
“Hasta ahora, creíamos que las piedras que desenterrábamos representaban humanos, pero esta fue la primera vez que encontramos una representación facial real. Fue un momento increíblemente emocionante”.
La arqueobotánica Ceren Kabukçu, de la Universidad de Liverpool, añadió que la escultura es “un ejemplo evolucionado y altamente calificado de complejidad artística”, destacando que refleja un salto en la capacidad humana para la abstracción y la emoción.
El rostro del simbolismo humano
Los expertos sostienen que esta figura no necesariamente representa una deidad, sino más bien una idea o concepto simbólico.
“Puede que no represente a un dios o a un ser sobrenatural”, explicó Karul. “Es más probable que simbolice una idea a través de la forma humana”.
El hallazgo coincide con un cambio cultural documentado durante el Neolítico: las primeras esculturas mostraban animales, pero con el paso de los siglos, los humanos comenzaron a situarse en el centro de sus propias representaciones, reflejando una transformación en la forma de concebir el mundo.
“No solo tallaron una cara, sino que añadieron expresión”, enfatizó Kabukçu. “Esa adición de significado apunta a una visión del mundo más compleja”.
Conexiones entre culturas antiguas
Las excavaciones en Karahantepe, iniciadas en 2019, se suman a una serie de hallazgos similares en Gobeklitepe, otro sitio turco de gran relevancia arqueológica. Ambos fueron ocupados entre el 9600 a. C. y el 8000 a. C.
La profesora Natalie Munro, de la Universidad de Connecticut, recordó un hallazgo similar en Nahal Ein Gev II, Israel, realizado en 2017.
“Cuando vimos la foto, dijimos: ‘Conocemos esa cara’. Su forma era muy familiar”, afirmó.
El parecido entre ambas esculturas sugiere una conexión cultural entre las comunidades del Levante y Anatolia durante el Neolítico temprano.
Una historia compartida de la humanidad
Los arqueólogos sostienen que el rostro de Karahantepe forma parte de un relato mucho más amplio sobre los orígenes de la identidad humana.
El profesor Karul señaló:
“Sanliurfa es uno de los reflejos más monumentales de esta era, y sus sitios contienen los símbolos más parecidos a humanos de la época”.
Para la profesora Munro, este tipo de descubrimientos evidencian un legado compartido:
“Nuestra investigación indicaba que el arte se movía desde el Levante hacia el norte, y el hallazgo en Karahantepe muestra que esa cadena continuó”.
Más allá de su valor artístico, este descubrimiento representa un testimonio del pensamiento y la emoción de los primeros humanos.
“Esto no se trata solo de Anatolia”, concluyó Karul. “Es un proyecto para la historia compartida de toda la humanidad”.
