Una bacteria latente habría sobrevivido al protocolo de esterilización y viajado al espacio, según admitió la NASA. El hallazgo genera preocupación en la comunidad científica internacional.
La NASA enfrenta un escenario inusual tras admitir que una bacteria altamente resistente pudo haber sobrevivido a los estrictos procesos de esterilización y viajado al espacio a bordo de misiones recientes.
El microorganismo, identificado como Tersicoccus phoenicis, posee la extraordinaria capacidad de mantenerse inactivo durante años y “despertar” al recuperar condiciones favorables, lo que ha desatado un debate global sobre el riesgo de contaminar otros planetas y alterar potenciales ecosistemas extraterrestres.
“No está muerta. Se hacía la muerta”
De acuerdo con la microbióloga Madhan Tirumalai, de la Universidad de Houston, la bacteria logra un estado de latencia tan profundo que engaña incluso a los métodos de detección más avanzados.
“No está muerta. Se hacía la muerta”, explicó la científica al describir cómo el microorganismo puede suspender toda actividad biológica y reactivarse cuando el entorno es favorable.
El biólogo y bioquímico William Widger, también de la Universidad de Houston, añadió que este comportamiento genera falsas lecturas en los laboratorios:
“Cuando los científicos colocan las muestras en placas de cultivo y no ven crecimiento, creen que no hay vida. Pero las bacterias siguen ahí, vivas pero inactivas”.
Una bacteria que desafía los protocolos espaciales
La Tersicoccus phoenicis fue hallada en las salas de ensamblaje de naves espaciales, ambientes diseñados para ser prácticamente estériles, con aire filtrado, productos químicos potentes y protocolos de descontaminación exhaustivos.
Pese a ello, este microorganismo logró sobrevivir durante años sin ser detectado.
“Aún existe un microbioma diverso, incluso en salas blancas y en naves espaciales”, advirtió Nils Averesch, biólogo espacial de la Universidad de Florida.
Según investigaciones de la Universidad de Houston, esta bacteria cuenta con una proteína llamada Rpf, que le permite reducir su metabolismo casi a cero y reactivarse cuando el ambiente lo permite, lo que le da una ventaja única para resistir las condiciones extremas de un viaje interplanetario.
Riesgos para futuras misiones espaciales
El hallazgo encendió las alarmas dentro de la comunidad científica internacional, ya que la presencia de microorganismos terrestres en otros planetas podría contaminar ecosistemas desconocidos o interferir con la búsqueda de vida extraterrestre.
Expertos advierten que incluso una mínima contaminación cruzada podría alterar experimentos de detección biológica o desencadenar reacciones impredecibles.
Frente a esta situación, la NASA informó que está revisando sus protocolos de esterilización y desarrollando nuevas técnicas para detectar bacterias en estado latente antes del lanzamiento de futuras misiones, especialmente aquellas dirigidas a cuerpos celestes considerados candidatos para albergar vida, como Marte, Europa y Encélado.
Fuente: Universidad de Houston, Universidad de Florida, NASA — Publicado en colaboración con medios científicos internacionales.
