En qué estado está la industria petrolera venezolana y por qué recuperarla costará millones
“Nunca imaginé que a los 71 años iba a pasar la noche en vela para poner gasolina”. La frase del médico Rafael Barrios, pronunciada en mayo de 2020, resume una de las mayores paradojas de Venezuela: el país con las mayores reservas de petróleo del mundo sufre escasez de combustible.
Años después, la situación sigue siendo crítica y volvió al centro del debate internacional tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó la industria petrolera venezolana como “un fracaso” y anunció su intención de que empresas estadounidenses participen en su recuperación.
Reservas gigantes, producción mínima
Venezuela posee 303.000 millones de barriles de reservas probadas, las más grandes del planeta. Sin embargo, su producción cayó de más de 3 millones de barriles diarios en 1998 a cerca de un millón en la actualidad, con un mínimo histórico de 500.000 barriles diarios en 2019, niveles comparables a los de 1950.
Este desplome comenzó antes de las sanciones petroleras de 2019 y se profundizó por años de mala gestión, falta de inversión y deterioro técnico de Pdvsa, la petrolera estatal.
Infraestructura colapsada y deudas millonarias
Expertos coinciden en que la industria petrolera venezolana sufre un deterioro generalizado de su infraestructura, fallas en generación eléctrica, manejo de gas y agua, y graves problemas operativos y ambientales.
Además, Pdvsa está altamente endeudada. El país acumuló compromisos externos estimados entre US$150.000 millones y US$170.000 millones, lo que incluso puso en riesgo activos estratégicos como Citgo, su filial en Estados Unidos, hoy en proceso judicial de subasta.
Las refinerías venezolanas también operan apenas al 25% o 30% de su capacidad, lo que explica la persistente escasez de gasolina dentro del país.
Una producción casi privatizada
Aunque la ley establece que Pdvsa debe ser accionista mayoritaria, en la práctica la producción depende de empresas extranjeras como Chevron, Repsol, ENI y compañías chinas, que aportan capital y tecnología a cambio de crudo.
Chevron, por ejemplo, produce cerca del 22% del petróleo venezolano, mientras que los campos operados exclusivamente por Pdvsa tienen una actividad mínima y dependen de contratistas privados.
¿Cuánto cuesta recuperar el petróleo venezolano?
Los cálculos de analistas coinciden en que recuperar la producción a niveles de 3 o 3,5 millones de barriles diarios tomaría al menos una década y requeriría más de US$100.000 millones en inversiones.
Trump aseguró que empresas estadounidenses estarían dispuestas a invertir esa cifra, pero los expertos advierten que el problema no es solo financiero.
El mayor obstáculo: la falta de confianza
Para atraer inversiones a largo plazo, Venezuela necesitaría cambios profundos en su marco legal e institucional: reglas claras, respeto a los contratos, un sistema judicial confiable, estabilidad macroeconómica y garantías de seguridad.
“El dinero solo llegará si cambian las reglas del juego”, advierten especialistas, recordando que en el pasado el Estado venezolano expropió activos petroleros sin indemnización, lo que dejó una fuerte desconfianza en el sector privado internacional.
Por eso, más allá de los miles de millones necesarios, la recuperación de la industria petrolera venezolana dependerá de transformaciones políticas e institucionales profundas, sin las cuales el “oro negro” difícilmente volverá a ser el motor de la economía del país.
