El 90,7 % de las viviendas en Colombia no tiene seguro de hogar: el riesgo económico ante un desastre natural

El reciente terremoto que golpeó a Venezuela volvió a poner sobre la mesa una preocupación que también involucra a Colombia: la capacidad de las familias para enfrentar las consecuencias de un desastre natural. Aunque el país ha fortalecido sus normas de construcción durante las últimas décadas, la realidad es que la mayoría de los hogares colombianos continúa desprotegida desde el punto de vista financiero.

Las cifras más recientes muestran un panorama preocupante. Según datos de Fasecolda, el 90,7 % de las viviendas ocupadas en Colombia no cuenta con un seguro de hogar, una situación que podría agravar considerablemente las pérdidas económicas de millones de familias en caso de un terremoto, incendio, inundación u otra emergencia de gran magnitud.

Solo uno de cada diez hogares está asegurado

De acuerdo con el gremio asegurador, a marzo de 2026 existían 1.667.044 viviendas aseguradas en el país. Sin embargo, al comparar esta cifra con los 17,9 millones de viviendas ocupadas proyectadas por el Dane para finales de 2025, se evidencia que únicamente el 9,3 % de los hogares colombianos dispone de una póliza de vivienda.

Esto significa que más de nueve de cada diez familias tendrían que asumir con recursos propios los costos de reparación o reconstrucción de su patrimonio si llegara a presentarse una emergencia que destruyera parcial o totalmente su vivienda.

Los expertos coinciden en que este bajo nivel de aseguramiento representa uno de los principales desafíos para la resiliencia económica del país frente a fenómenos naturales.

¿Qué cubre un seguro de hogar?

Aunque muchas personas asocian este tipo de pólizas únicamente con terremotos o incendios, Fasecolda explica que los seguros de hogar ofrecen protección frente a una amplia variedad de riesgos.

Entre las coberturas más comunes se encuentran:

  • Daños ocasionados por incendios.
  • Terremotos y movimientos sísmicos.
  • Explosiones.
  • Hurtos.
  • Daños por agua.
  • Granizadas.
  • Lluvias intensas.
  • Vientos fuertes.
  • Otros eventos accidentales contemplados en cada póliza.

Además de proteger la estructura del inmueble, muchos seguros también permiten asegurar los bienes que se encuentran en su interior y ofrecen servicios de asistencia para emergencias domésticas.

El verdadero riesgo está en la construcción informal

Si bien Colombia cuenta con una de las normativas sismorresistentes más avanzadas de América Latina, el mayor desafío continúa siendo la informalidad en la construcción.

Sandra Forero, concejal de Bogotá y expresidenta de Camacol, explicó que cerca del 60 % de las viviendas del país han sido construidas formalmente, cumpliendo requisitos técnicos establecidos por la Norma Colombiana de Construcción Sismorresistente (NSR-10).

Estas edificaciones cuentan con:

  • Estudios de suelos.
  • Diseños estructurales.
  • Supervisión técnica.
  • Licencias urbanísticas.
  • Control durante el proceso constructivo.

Estos elementos permiten reducir considerablemente el riesgo de colapso durante un sismo de gran intensidad.

Sin embargo, el panorama cambia en el restante 40 % de las viviendas, que corresponde a construcciones informales o de autoconstrucción.

En estos casos, muchas edificaciones fueron levantadas sin asesoría profesional, sin diseños estructurales y sin verificar el cumplimiento de las normas sismorresistentes, aumentando significativamente su vulnerabilidad frente a eventos naturales.

No todos los edificios antiguos representan un peligro

Uno de los mitos más frecuentes es que las edificaciones antiguas son necesariamente inseguras frente a un terremoto.

Sin embargo, especialistas señalan que Colombia ya aplicaba criterios antisísmicos antes de la entrada en vigencia de la NSR-10 en 2010, por lo que numerosos edificios construidos hace varias décadas mantienen condiciones estructurales adecuadas.

El problema principal no radica en la antigüedad de una vivienda, sino en aquellas edificaciones que fueron construidas sin controles técnicos, licencias o supervisión profesional.

¿El seguro hipotecario protege completamente la vivienda?

Otro aspecto que genera confusión entre los propietarios es la diferencia entre el seguro exigido por los bancos para otorgar un crédito hipotecario y un seguro de hogar tradicional.

Fasecolda explica que ambos pueden compartir coberturas frente a riesgos como incendio o terremoto, pero tienen finalidades distintas.

El seguro asociado al crédito hipotecario busca principalmente proteger el inmueble que sirve como garantía del préstamo y salvaguardar los intereses de la entidad financiera.

En cambio, el seguro de hogar está diseñado para proteger integralmente el patrimonio del propietario, permitiendo ampliar coberturas sobre la vivienda, sus contenidos y diferentes servicios de asistencia.

La cultura del aseguramiento sigue siendo un reto

Actualmente, las viviendas aseguradas en Colombia representan un patrimonio cercano a 361 billones de pesos, de los cuales aproximadamente 82 billones corresponden a Bogotá.

No obstante, el reto continúa siendo enorme.

Los especialistas coinciden en que fortalecer la construcción formal debe ir acompañado de una mayor cultura del aseguramiento, especialmente en un país con alta actividad sísmica y expuesto también a inundaciones, deslizamientos, incendios forestales y otros fenómenos naturales.

Un seguro no evita que ocurra un desastre, pero sí puede convertirse en la principal herramienta para que una familia logre reconstruir su vivienda sin comprometer completamente su estabilidad financiera.

Ante escenarios como el ocurrido recientemente en Venezuela, la prevención no solo depende de construir mejor, sino también de contar con mecanismos de protección económica que permitan afrontar las consecuencias de una emergencia de gran magnitud.

MIRAR MÁS NOTICIAS AQUÍ

Shares: