Guerra en Oriente Medio dispara la inflación y golpeará el bolsillo global
El conflicto en Oriente Medio ya comienza a pasar factura a la economía mundial. Mientras aumentan las tensiones militares y los ataques sobre infraestructura energética, organismos internacionales alertan sobre un fuerte impacto en la inflación, el crecimiento económico y el costo de vida, especialmente en los países más vulnerables.
Un reciente informe del Banco Mundial encendió las alarmas al proyectar un fuerte incremento en los precios de los commodities durante los próximos meses, impulsado principalmente por el encarecimiento del petróleo, los fertilizantes y los metales estratégicos.
Según el análisis, los precios de la energía subirán un 24% este año, alcanzando niveles no vistos desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. En términos generales, el organismo prevé que los productos básicos aumenten un 16%, una situación que podría traducirse en más inflación, desaceleración económica y menor generación de empleo.

El petróleo, en el centro de la crisis
Uno de los principales focos de preocupación es el comportamiento del petróleo Brent, referencia internacional para los mercados energéticos. El informe advierte que el crudo podría alcanzar un promedio de 86 dólares por barril en 2026, muy por encima de los 69 dólares registrados en 2025.
Incluso, en un escenario más crítico donde continúen los ataques y se prolonguen las interrupciones logísticas, el petróleo podría llegar hasta los 115 dólares por barril, generando un efecto dominó sobre otros sectores económicos.
Gran parte de la tensión se concentra en el Estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Por esta vía marítima circula cerca del 35% del comercio global de petróleo transportado por mar.
Los ataques a infraestructura energética y las alteraciones del transporte marítimo ya provocaron una reducción estimada de 10 millones de barriles diarios en el suministro mundial, configurando una de las mayores crisis de abastecimiento de crudo registradas en los últimos años.

Más inflación y tasas de interés elevadas
El economista jefe del Grupo Banco Mundial, Indermit Gill, advirtió que la guerra está golpeando a la economía global “en oleadas acumulativas”.
Según explicó, primero aumentan los precios de la energía, luego los alimentos y posteriormente la inflación, lo que obliga a los bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas por más tiempo.
Esto significa créditos más caros, mayor presión sobre las deudas públicas y privadas, y una reducción del consumo en los hogares.
“Las personas más pobres serán las más afectadas, porque destinan gran parte de sus ingresos a alimentos y combustibles”, señaló Gill, quien además aseguró que las economías en desarrollo enfrentarán un escenario especialmente complejo por sus altos niveles de endeudamiento.

Fertilizantes y alimentos también subirán
La crisis energética no solo impactará la gasolina o la electricidad. El Banco Mundial estima que los precios de los fertilizantes aumentarán 31% este año, impulsados especialmente por un alza del 60% en la urea.
Esta situación amenaza directamente al sector agrícola mundial, ya que los costos de producción aumentarán y podrían reducir el rendimiento de los cultivos.
El informe advierte que la asequibilidad de los fertilizantes alcanzará su peor nivel desde 2022, afectando especialmente a pequeños productores agrícolas y países dependientes de las importaciones.
El Programa Mundial de Alimentos alertó además que, si el conflicto se prolonga, hasta 45 millones de personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria aguda este año.
Metales y tecnología, bajo presión
Otro de los sectores afectados será el de los metales básicos y preciosos. El Banco Mundial proyecta máximos históricos en materiales como aluminio, cobre y estaño, impulsados por la fuerte demanda relacionada con los centros de datos, los vehículos eléctricos y las energías renovables.
Asimismo, los metales preciosos continúan batiendo récords debido a la incertidumbre geopolítica. Para 2026, se prevé un incremento promedio del 42% en estos activos considerados refugio financiero.
La volatilidad también se ha disparado. El informe calcula que los movimientos en los precios del petróleo durante periodos de tensión geopolítica son aproximadamente el doble de intensos que en épocas de estabilidad.
Además, una reducción del 1% en la producción mundial de petróleo causada por factores geopolíticos puede elevar los precios en promedio un 11,5%.
Menor crecimiento económico global
El impacto ya empieza a reflejarse en las proyecciones económicas mundiales. El Banco Mundial redujo sus previsiones de crecimiento para las economías en desarrollo, que ahora crecerían apenas 3,6% en 2026, una caída de 0,4 puntos porcentuales frente a las estimaciones realizadas en enero.
La inflación también empeorará. El organismo proyecta que en las economías emergentes el índice inflacionario alcanzará 5,1% en 2026, aunque podría subir hasta 5,8% si el conflicto empeora y persisten las interrupciones en el suministro energético.
Los países importadores de combustibles y alimentos serán los más golpeados, especialmente en regiones donde la pobreza y la deuda pública ya representan una fuerte presión social.
El bolsillo será el gran afectado
La combinación de petróleo caro, alimentos más costosos, fertilizantes elevados y tasas de interés altas terminará impactando directamente a millones de consumidores alrededor del mundo.
Desde el aumento en el precio de la gasolina hasta mayores costos en productos básicos y servicios, la guerra en Oriente Medio amenaza con convertirse en una nueva ola inflacionaria global, justo cuando muchas economías apenas comenzaban a recuperarse de las crisis recientes.
Los expertos coinciden en que, mientras persista la incertidumbre geopolítica y continúen las tensiones en las rutas energéticas internacionales, los mercados seguirán reaccionando con volatilidad y los ciudadanos sentirán cada vez más presión sobre sus bolsillos.
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