Fiscalía pide condena contra Abadía por cartel de la toga

Un nuevo capítulo judicial se abre en el escándalo del Cartel de la Toga. La Fiscalía General de la Nación aseguró que cuenta con pruebas suficientes para solicitar una condena contra el exgobernador del Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía Campo, por su presunta participación en una red de corrupción destinada a manipular procesos judiciales.

El pronunciamiento se dio este martes 14 de abril, durante la presentación de la teoría del caso en el juicio que se adelanta contra el exmandatario, quien actualmente cumple una condena de 21 años de prisión por otros hechos.

Acusación por millonario soborno

De acuerdo con la Fiscalía, Abadía habría ofrecido cerca de 400 millones de pesos con el objetivo de lograr el archivo de un proceso en su contra, relacionado con presuntas irregularidades en un contrato público.

El caso, conocido como el escándalo de las “bibliotecas”, tiene que ver con un contrato firmado en 2010 por la Gobernación del Valle del Cauca para la dotación de 40 bibliotecas escolares, con un valor superior a los 1.000 millones de pesos.

Para lograr su objetivo, el exgobernador habría contactado al entonces fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, Alfredo Bettín Sierra, quien adelantaba las investigaciones del caso.

Testigos clave en el proceso

Uno de los elementos centrales de la acusación será el testimonio de Bettín Sierra, quien ya aceptó cargos por su participación en hechos de corrupción y se convirtió en testigo de la Fiscalía.

Según el ente acusador, su declaración permitirá evidenciar cómo se habría intentado entorpecer la administración de justicia mediante el pago de sobornos.

A este testimonio se suma el del exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno Rivera, quien ha sido protagonista en la revelación del funcionamiento del cartel de la toga.

Moreno detallaría la forma en que operaba esta red, que, según las investigaciones, estaba liderada por el exmagistrado Francisco Javier Ricaurte, quien habría utilizado su influencia dentro del alto tribunal para favorecer a investigados.

Reuniones y presuntas gestiones ilegales

Dentro del expediente también se menciona que Abadía habría acudido a una oficina de abogados en Bogotá, creada por Ricaurte, con el fin de buscar asesoría y gestionar el archivo de su proceso.

El objetivo, según la Fiscalía, era evitar una orden de captura que estaba próxima a emitirse en su contra y cerrar definitivamente la investigación en la Corte Suprema.

Estas reuniones harían parte de la estructura de intermediación que caracterizó al cartel de la toga, donde funcionarios judiciales y abogados habrían actuado de manera coordinada para manipular decisiones.

Fiscalía insiste en responsabilidad penal

Durante la audiencia, el fiscal del caso fue enfático en señalar que las pruebas recaudadas permitirían demostrar la responsabilidad penal del exgobernador más allá de toda duda razonable.

“La prueba vertida en este juicio lo podrá llevar a su convencimiento sobre la existencia del delito de cohecho por dar u ofrecer”, indicó el delegado, quien además destacó el agravante por la condición de Abadía como servidor público en el momento de los hechos.

Por ello, anunció que en los alegatos de conclusión solicitará un fallo condenatorio.

Defensa niega los cargos

Por su parte, la defensa de Juan Carlos Abadía ha rechazado las acusaciones y sostiene que el exmandatario nunca entregó dinero ni participó en actos de corrupción para influir en su proceso judicial.

El equipo jurídico insiste en que no existen pruebas directas que demuestren la supuesta entrega de sobornos, por lo que buscarán desvirtuar los señalamientos en el desarrollo del juicio.

Un escándalo que sigue salpicando a la justicia

El cartel de la toga ha sido uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia reciente de Colombia, al involucrar a altos funcionarios judiciales y políticos en una red de manipulación de procesos.

Este caso continúa revelando nuevas aristas y mantiene bajo la lupa a figuras relevantes del ámbito político y judicial.

La decisión final quedará ahora en manos del juez del caso, quien deberá evaluar las pruebas presentadas y determinar si procede la condena contra el exgobernador del Valle del Cauca.

El desarrollo de este proceso será clave para establecer responsabilidades y enviar un mensaje sobre la lucha contra la corrupción en el país.

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