Las autoridades fueron advertidas, pero no actuaron. SEMANA conoció detalles de la investigación que vincula a alias el Viejo, supuesto enlace con la Segunda Marquetalia.

Bogotá D. C., octubre de 2025 —
Una serie de seguimientos, fotografías y reportes de ubicación celular dan cuenta de que el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue vigilado durante al menos tres meses antes de su asesinato, perpetrado el 30 de marzo de 2025.

Según una investigación revelada por SEMANA, las pruebas apuntan a Simeón Pérez Marroquín, alias el Viejo, recientemente capturado y señalado como coautor del crimen. Los informes de la Fiscalía General de la Nación lo identifican como el enlace directo con la Segunda Marquetalia, una de las disidencias de las Farc.

Seguimientos y advertencias ignoradas

Ese 30 de marzo, Uribe Turbay participó en un encuentro político en el barrio Antonia Santos, localidad de Bosa (Bogotá), donde dialogó con líderes comunitarios sobre temas de inseguridad y desempleo.
Una fotografía publicada en su cuenta de Instagram mostraba a varios asistentes; entre ellos, según las autoridades, se encontraba el Viejo, quien habría seguido y fotografiado al dirigente.

El análisis de las antenas de telefonía celular confirmó que el dispositivo de Pérez Marroquín estuvo en el mismo lugar que el del político entre las 8:00 a. m. y la 1:00 p. m. de ese día.
Pese a que Uribe Turbay denunció 23 veces amenazas y seguimientos ante las autoridades, no se activaron medidas de protección efectivas, revelaron fuentes del proceso.

“Lo siguió y lo fotografió”, afirmó la fiscal delegada para la seguridad territorial, Deicy Jaramillo, quien lidera el grupo de investigación del caso.

Por su parte, la fiscal general Luz Adriana Camargo confirmó que se ha ingresado en una segunda fase de la investigación, centrada en establecer los nexos del crimen con estructuras armadas ilegales.

“La evidencia que tenemos muestra la cercanía de Simeón Pérez Marroquín con la Segunda Marquetalia. Esa ha sido la ruta que la prueba nos ha señalado desde el principio”, indicó la funcionaria.

La conexión con Brayan Ferney y alias Gabriela

Alias el Viejo fue capturado el 27 de octubre en un operativo conjunto de la Policía y el Ejército en zona rural de Puerto Lleras (Meta).
Los investigadores determinaron que Pérez Marroquín actuaba como coordinador logístico, dando instrucciones a un segundo involucrado, Brayan Ferney Cruz Castillo, y a Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela, una joven modelo webcam encargada de transportar el arma usada en el atentado.

Los mensajes de WhatsApp entre el Viejo y Brayan Ferney revelan la planificación del crimen y la ruta de escape hacia Florencia (Caquetá).

“No se vaya a dejar atrapar”, le advierte el Viejo en uno de los chats, mientras coordina el lugar y el hotel donde se refugiarían “mientras los recogen”.

El informe de 21 páginas conocido por SEMANA señala:

“Se trata de una actividad criminal organizada, donde cada movimiento estaba planificado y supervisado por una autoridad superior”.

Alias Gabriela debía ser recogida por integrantes de las disidencias de las Farc en Caquetá, donde recibiría entrenamiento en drones y francotirador, según la investigación.

Operaciones previas en Bogotá

Los seguimientos incluyeron eventos públicos del precandidato, entre ellos una jornada realizada el 27 de marzo de 2025 en la Universidad Javeriana.
Allí, Brayan Ferney tenía la tarea de vigilar la salida del político y reportar en qué vehículo se movilizaba.

Las conversaciones interceptadas demuestran que el Viejo supervisaba la operación:

“Ahí salieron las camionetas, la blanca y la otra detrás…”, informaba Brayan en uno de los audios analizados por los peritos.

Aunque ese operativo falló por un error de ubicación, el seguimiento continuó hasta el día del asesinato.

Un magnicidio anunciado

El expediente judicial muestra que Miguel Uribe Turbay advirtió en repetidas ocasiones que su vida corría peligro, mediante correos enviados a diferentes entidades estatales. Sin embargo, las alertas fueron ignoradas.

El crimen del joven dirigente del Centro Democrático sacudió al país y generó fuertes cuestionamientos sobre la ineficiencia de los mecanismos de protección para líderes políticos y candidatos.

Las autoridades ahora buscan determinar quién ordenó el asesinato, cómo operó la red criminal y qué papel tuvieron las disidencias de las Farc en la ejecución del atentado.


Fuentes: SEMANA, Fiscalía General de la Nación, declaraciones oficiales, reportes de inteligencia judicial y material probatorio conocido por medios nacionales.

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