Un devastador incendio registrado en un complejo de rascacielos residenciales en el distrito de Tai Po, en Hong Kong, dejó al menos 65 muertos y cientos de personas desaparecidas, según informaron las autoridades locales. El fuego, que inició la tarde del miércoles, consumió gran parte del complejo Wang Fuk Court y provocó una de las emergencias más graves que ha vivido la ciudad en las últimas décadas.
Más de 700 bomberos fueron desplegados para contener las llamas, que avanzaron con rapidez a través de los andamios de bambú instalados en el exterior de los edificios debido a obras de renovación. Las imágenes difundidas por medios locales mostraban columnas de humo gris y enormes lenguas de fuego saliendo de las torres de 31 pisos.
Las autoridades confirmaron que 270 residentes siguen desaparecidos, mientras que otros quedaron atrapados dentro de las edificaciones en los primeros momentos del incendio. La causa del fuego aún es desconocida, pero los cuerpos de emergencia señalaron que la presencia de materiales inflamables en los andamios pudo haber acelerado su propagación.
El incendio, que comenzó a las 14:51 hora local (06:51 GMT), fue catalogado como nivel cinco, la clasificación más alta, por el Departamento de Bomberos. Entre las víctimas se encuentra Ho Wai-ho, un bombero de 37 años que fue encontrado sin vida en el lugar, luego de perderse el contacto con él durante las labores de rescate.
El subdirector del cuerpo de bomberos, Derek Armstrong Chan, explicó que las operaciones se han dificultado por las altas temperaturas dentro de las torres y los escombros inestables, lo que limita el ingreso de los equipos de rescate. Señaló además que no existe un estimado claro sobre cuándo podrá ser completamente extinguido el incendio.
En medio de la emergencia, la policía detuvo a dos directores y un consultor de la firma encargada de las renovaciones del complejo, señalados de negligencia grave. Investigadores encontraron paneles de poliestireno bloqueando ventanas y otros materiales de construcción de baja calidad que podrían haber potenciado la rapidez del fuego.
Construido en 1983, Wang Fuk Court está conformado por ocho bloques residenciales que alojan cerca de 4.600 habitantes. Siete de ellos resultaron afectados. Aunque muchas personas lograron evacuar, aún no se conoce con exactitud cuántas permanecían dentro al momento del incendio.
Residentes aseguran que las alarmas contra incendios no sonaron, y que las escaleras y ascensores colapsaron rápidamente, dificultando la evacuación, especialmente para adultos mayores, un grupo predominante en el complejo. También se reportaron explosiones internas y dificultades para que las mangueras alcanzaran los pisos superiores.
La policía evacuó edificaciones cercanas y habilitó refugios temporales. Más de 30 rutas de autobús fueron desviadas, y se decretó una amplia zona de restricción alrededor de la emergencia.
El uso de andamios de bambú, una práctica tradicional en Hong Kong, volvió a quedar en entredicho. Aunque son resistentes y livianos, el Gobierno ha evaluado eliminarlos gradualmente por razones de seguridad.
Este constituye el primer incendio catalogado como nivel cinco en 17 años, cuando un edificio construido en 1962 se incendió y dejó cuatro víctimas mortales.
