Exclusivo: el ELN amenaza a Bogotá. SEMANA revela planes terroristas para desestabilizar la ciudad

La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) representa una amenaza real y en curso para Bogotá, según una serie de informes de inteligencia de la Policía, la Fiscalía y las Fuerzas Militares revelados por la revista SEMANA. Los documentos advierten sobre una estrategia violenta y sistemática orientada a desestabilizar el orden público en la capital del país, infiltrar universidades, interferir en el proceso electoral de 2026 y ejecutar posibles atentados de alto impacto mediático.

De acuerdo con la información conocida, las autoridades han identificado al menos 30 unidades colectivas del ELN distribuidas en diez localidades de Bogotá, cuya misión no sería la acción armada directa, sino la difusión ideológica, el reclutamiento de jóvenes, la inteligencia urbana y la preparación del terreno para operaciones terroristas.

Células urbanas y presencia en municipios aledaños

Los informes detallan la existencia de cuatro células militares en municipios cercanos a Bogotá, como Facatativá y Chía, integradas por grupos de cinco o seis personas. Estas estructuras estarían encargadas de realizar seguimientos, tareas de articulación logística y coordinación directa con el llamado frente de Guerra Urbano del ELN, estructura especializada en penetrar grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cúcuta y Popayán.

Las autoridades también recibieron alertas sobre la presencia de integrantes de estas células en sectores como Quiba y Mochuelo, en la localidad de Ciudad Bolívar, un corredor estratégico históricamente disputado por organizaciones criminales debido al tránsito de economías ilegales.

Seguimientos a figuras políticas

Uno de los aspectos que más preocupa a los organismos de seguridad es la existencia de seguimientos a figuras políticas de alto perfil. Según reveló SEMANA, la Fiscalía tiene en su poder evidencias sobre labores de vigilancia a Vicky Dávila, candidata presidencial que hace parte de La Gran Consulta por Colombia, y a la senadora María Fernanda Cabal, del Centro Democrático.

“Nunca había visto unos seguimientos tan bravos como los que les hicieron a ellas”, señaló un funcionario del ente investigador citado por la revista, lo que encendió las alarmas dentro de los organismos de seguridad del Estado.

Financiamiento y cadena de mando

Las investigaciones indican que el despliegue operativo del ELN en Bogotá estaría financiado con recursos provenientes del frente de Guerra Occidental, que obtiene ingresos de la minería ilegal, el narcotráfico y la extorsión. Ese dinero sería canalizado hacia centros urbanos a través de una red logística que tendría como punto clave la ciudad de Medellín.

Allí operaría un hombre identificado como alias Aláh, señalado como uno de los principales articuladores del frente de Guerra Urbano. Según las autoridades, recibiría instrucciones del comando central del ELN y las replicaría en distintas ciudades del país, incluyendo Bogotá.

La Policía sostiene que el 98 % de los planes terroristas detectados contra entidades públicas y privadas en la capital provendrían de cabecillas ubicados en Norte de Santander y Arauca, en la frontera con Venezuela, regiones históricamente dominadas por esa guerrilla.

Infiltración en universidades

SEMANA también reveló que uno de los frentes más sensibles de la estrategia del ELN es el reclutamiento dentro de universidades públicas y privadas. Documentos de inteligencia, que incluyen más de 4.000 horas de interceptaciones, describen un patrón reiterado: captar estudiantes de primeros semestres con dificultades económicas, integrarlos socialmente, ofrecerles pequeñas sumas de dinero y luego introducirlos progresivamente en la ideología insurgente.

La prueba final sería la participación en disturbios conocidos como “tropeles”, donde se evalúa su disposición a confrontar a la fuerza pública. Quienes superan esta fase pueden ser incorporados de manera más estable a las estructuras urbanas.

Posibles atentados y riesgo electoral

Entre las alertas más graves figura la existencia de planes en desarrollo para atentar contra objetivos estratégicos como la Embajada de Estados Unidos, la sede del Banco de la República y el búnker de la Fiscalía. Estas versiones fueron corroboradas por agencias de inteligencia de la Policía y las Fuerzas Militares, según la revista.

Además, los informes advierten que el ELN buscaría incidir en las elecciones de 2026, generando zozobra, intimidación y posibles acciones terroristas para afectar campañas que no estén alineadas con sus intereses políticos.

Autoridades en alerta

Aunque la administración distrital ha mantenido hermetismo sobre el alcance del fenómeno, las alertas ya llegaron al Concejo de Bogotá, donde se exige mayor claridad y acciones contundentes. Desde la Secretaría de Seguridad se reconoció que el riesgo de reclutamiento en universidades “es real” y que las autoridades trabajan para anticiparse a cualquier acción violenta.

Los documentos revelados por SEMANA muestran que Bogotá, aunque no es un escenario de conflicto armado abierto, se ha convertido en un objetivo estratégico del ELN por su impacto político, mediático y simbólico. Las investigaciones continúan y las autoridades buscan desarticular una red que, según advierten, sigue operando en las sombras.

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