El calvario de los pacientes de Nueva EPS para conseguir atención: “Esta angustia enferma más”

La crisis de la Nueva EPS, la entidad prestadora de servicios de salud con más afiliados en Colombia, se ha convertido en una pesadilla cotidiana para millones de pacientes que hoy no saben quién los atenderá ni cuándo recibirán los medicamentos que necesitan para seguir con vida. Con 11,7 millones de usuarios en todo el país, la EPS atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia: cuentas embargadas, deudas multimillonarias con instituciones prestadoras de salud (IPS) y una red de atención prácticamente paralizada.

El caso de Fanny Ayerbe, una mujer de 37 años que depende de un tratamiento diario de alto costo para controlar una grave enfermedad cardiovascular, refleja el drama humano que se vive detrás de las cifras. Desde diciembre espera la autorización y entrega del medicamento treprostinil, indispensable para mantenerse con vida. Hoy, apenas le quedan dosis para unas pocas horas.

“Estoy arriesgando mi vida. No puedo alterarme porque el corazón me está fallando. He pensado suspender el tratamiento porque esta angustia me enferma más”, relata. Su médico fue contundente: suspender el medicamento equivaldría a una sentencia de muerte. Pese a tutelas, quejas y solicitudes urgentes, la respuesta de la EPS ha sido el silencio.

La razón que reciben los usuarios es siempre la misma: no hay pagos. Las gestoras farmacéuticas aseguran que Nueva EPS no ha hecho los giros correspondientes, especialmente para medicamentos de alto costo. Sin recursos, no hay entrega.

Cuentas embargadas y atención bloqueada

La situación financiera de Nueva EPS es el epicentro del colapso. Un total de 95 IPS de todo el país interpusieron procesos judiciales ante la falta de pago por servicios ya prestados. Como consecuencia, las cuentas bancarias de la EPS fueron embargadas, congelando 2,1 billones de pesos, lo que paralizó aún más su operación.

Hoy, la entidad depende casi exclusivamente del giro directo semanal del Ministerio de Salud para poder funcionar. Sin embargo, esos recursos resultan insuficientes frente a la magnitud de las deudas y las necesidades de atención de millones de afiliados.

El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, ha cuestionado públicamente a las IPS que solicitaron los embargos. Pero desde el otro lado, las clínicas y hospitales aseguran que no pueden seguir prestando servicios sin recibir pagos. En medio de ese cruce de acusaciones, los pacientes quedan atrapados, sin citas, sin procedimientos y sin medicamentos.

Hospitalizaciones evitables y tutelas ignoradas

Otro caso crítico es el de Laura Fernanda Tapiero, hospitalizada desde agosto en una unidad de cuidados intensivos en Bogotá. Padece una enfermedad huérfana que solo puede controlarse con un fármaco de alto costo. Su esposo, Alexis Rayo, cuenta que han interpuesto tutelas, incidentes de desacato y múltiples quejas, sin resultados.

“La demora del medicamento hace que mi esposa recaiga. Llevamos seis meses hospitalizados porque la EPS no lo entrega a tiempo”, afirma. La familia, oriunda del Tolima, ha tenido que endeudarse para sostener su estadía en la capital mientras esperan una respuesta que no llega.

Estos casos se repiten en todo el país. Adultos mayores, pacientes crónicos y personas con enfermedades huérfanas son los más afectados. Beatriz Malagón, de 86 años, dejó de recibir su medicamento para la hipertensión pulmonar y terminó internada en una UCI. El fármaco que la mantiene con vida no le ha sido entregado en más de un mes.

Intervención, opacidad y desconfianza

Nueva EPS lleva 23 meses intervenida por la Superintendencia Nacional de Salud. En ese tiempo han pasado cuatro agentes interventores, siete gerentes de contratación y cuatro gerentes financieros. Cada cambio implica nuevos equipos y retrasos en la toma de decisiones.

Aunque fuentes del sector aseguran que la EPS ha recibido cerca de 44 billones de pesos por concepto de UPC, la entidad no ha publicado estados financieros desde 2022. Los balances de 2023, 2024 y 2025 siguen sin conocerse, lo que ha generado desconfianza en las IPS y proveedores, que ya no quieren contratar con una entidad cuyo estado financiero es incierto.

La designación de Drogas La Rebaja como gestora farmacéutica fue presentada como una solución, pero la empresa también fue intervenida y carece de la capacidad logística para atender a millones de pacientes del sistema de salud.

Desenlace: pacientes en el limbo

Mientras se anuncian reuniones, mesas técnicas y posibles acuerdos que ya han fracasado en el pasado, los pacientes siguen esperando. Algunos dejaron de tomar sus medicamentos, otros permanecen hospitalizados innecesariamente y muchos viven con el miedo constante de que su condición empeore por causas evitables.

La crisis de Nueva EPS no es solo un problema administrativo o financiero: es una emergencia humanitaria silenciosa. Cada día sin soluciones concretas se traduce en vidas en riesgo, en familias endeudadas y en un sistema de salud que parece incapaz de responder a quienes más lo necesitan.

Para miles de usuarios, la pregunta ya no es cuándo se resolverá la crisis, sino si lograrán sobrevivir a ella.

MIRAR MÁS NOTICIAS AQUÍ

Shares: