Estados Unidos negará visas si solicitantes temen persecución

Una nueva directiva del gobierno de Estados Unidos ha generado polémica internacional tras revelarse que se negarán visas a quienes admitan temor de persecución en su país de origen. La medida, conocida a través de una filtración publicada por The Washington Post, representa un endurecimiento significativo en la política migratoria.

La disposición fue emitida durante la administración del presidente Donald Trump en su segundo mandato, y busca limitar el acceso al país mediante visas de no inmigrante, cerrando en la práctica una vía indirecta para solicitar asilo.

Las dos preguntas clave

Según el documento filtrado, todos los funcionarios consulares deberán formular dos preguntas obligatorias a los solicitantes:

  • ¿Ha sufrido daños o maltrato en su país de nacionalidad o de última residencia habitual?
  • ¿Teme sufrir daños o maltrato al regresar a su país?

La instrucción es clara: si el solicitante responde “sí” a cualquiera de estas preguntas, la visa deberá ser negada de inmediato.

Esto implica que solo quienes respondan negativamente a ambas podrán continuar con el proceso de solicitud.

Un giro en la política de asilo

La medida apunta a frenar solicitudes de asilo antes de que los migrantes lleguen a territorio estadounidense. Tradicionalmente, la ley permite que cualquier persona dentro del país solicite protección si demuestra persecución o temor fundado.

Sin embargo, esta nueva directriz transforma ese mismo temor en un motivo de rechazo en el proceso consular, lo que representa un cambio profundo en la lógica del sistema migratorio.

El secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó la política señalando que una visa es “un privilegio, no un derecho”.

Riesgos para los solicitantes

El documento también advierte sobre posibles consecuencias para quienes respondan negativamente en el proceso consular pero luego soliciten asilo dentro de Estados Unidos.

En esos casos, podrían enfrentar acusaciones de fraude migratorio, lo que abriría la puerta a deportaciones o sanciones legales.

Incluso se contempla la posibilidad de trasladar a solicitantes a terceros países con acuerdos migratorios, una estrategia que ya ha sido utilizada en algunos casos recientes.

Contexto judicial y político

La directiva surge en un momento de tensión entre el gobierno y el sistema judicial. Días antes, un tribunal federal de apelaciones había declarado ilegal una medida que restringía el acceso al asilo en la frontera con México.

Esa decisión abría la puerta a reanudar el procesamiento de solicitudes, pero la administración ha indicado que buscará impugnarla.

En este contexto, la nueva política aparece como un intento de reforzar el control migratorio desde el exterior.

Caída en las solicitudes de asilo

Las cifras reflejan el impacto de las políticas restrictivas. Según datos del Instituto Cato, las solicitudes mensuales de asilo en la frontera suroeste cayeron drásticamente, pasando de casi 40.000 en diciembre de 2024 a apenas 26 en febrero de 2025.

Este descenso evidencia el efecto disuasorio de las medidas adoptadas.

Debate internacional

La nueva directiva ha generado críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos, que advierten que podría vulnerar principios fundamentales de protección a refugiados.

Por otro lado, sus defensores sostienen que es una herramienta necesaria para controlar la migración irregular y fortalecer la seguridad fronteriza.

Un cambio con impacto global

Dado que la medida aplica a todas las embajadas y consulados de Estados Unidos en el mundo, su impacto será global. Millones de solicitantes de visa deberán enfrentar ahora un proceso más estricto, donde admitir temor de persecución podría cerrarles la puerta de entrada al país.

El debate sobre el equilibrio entre control migratorio y derechos humanos vuelve así al centro de la agenda internacional, en un momento clave para la política migratoria estadounidense.

MIRAR MÁS NOTICIAS AQUÍ

Shares: