El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa cargos formales contra Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro, por su presunta participación en una conspiración de narcotráfico transnacional que incluiría vínculos con disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) para coordinar rutas de cocaína y armamento con destino a territorio estadounidense.
Según documentos judiciales divulgados recientemente, el llamado indictment detalla que Maduro Guerra habría estado involucrado desde aproximadamente 2017 en el envío de cocaína desde Venezuela hacia Estados Unidos, incluyendo envíos planificados a Miami y Nueva York mediante métodos sofisticados como el uso de contenedores de carga y materiales metálicos para ocultar la droga.
El escrito de acusación señala que durante ese periodo el hijo del expresidente venezolano mantuvo comunicaciones con asociados del narcotráfico para definir las rutas, métodos de ocultamiento y destinos de los cargamentos. En uno de los casos mencionados, se planeó la descarga de 500 kilogramos de cocaína desde un contenedor cerca de Miami, y en otros se utilizaron contenedores de chatarra para introducir sustancias ilícitas en puertos de Nueva York.
Un episodio clave, según la justicia estadounidense, habría ocurrido alrededor de 2020, cuando Maduro Guerra asistió a una reunión en Medellín (Colombia) con al menos dos representantes de las Farc. En ese encuentro, de acuerdo con la acusación, se discutieron arreglos para coordinar el traslado de grandes cantidades de cocaína y armas a través de Colombia con destino a Estados Unidos, con un plan proyectado a lo largo de varios años, hasta aproximadamente 2026.
El documento del Departamento de Justicia detalla que parte de los acuerdos contemplaba incluso el pago a las Farc con armas como forma de asegurar la cooperación logística para garantizar el tránsito seguro de los cargamentos de droga.
Estas acusaciones forman parte de un expediente más amplio que también involucra a otras figuras cercanas al régimen venezolano, incluidos altos funcionarios y familiares, bajo cargos federales por narcotráfico, conspiración y delitos relacionados con el uso de armas.
La justicia estadounidense considera que Nicolás Maduro Guerra habría desempeñado un papel central dentro de la estructura criminal conocida comúnmente como “Cártel de los Soles”, un entramado que, según Washington, opera a través de altos cargos del antiguo régimen para facilitar el tránsito y distribución de cocaína hacia Estados Unidos.
La acusación también señala el empleo de aviones y recursos logísticos vinculados a Petróleos de Venezuela (PDVSA), utilizados para cargar grandes cantidades de droga en la isla de Margarita y otros puntos estratégicos antes de su envío.
Al conocerse estas imputaciones, la atención internacional y regional se ha centrado en las posibles implicaciones políticas y judiciales, dado que el proceso forma parte de una operación más amplia contra figuras del régimen venezolano acusadas de narcotráfico y actividades delictivas transnacionales.
Contexto regional: el indictment desclasificado por las autoridades norteamericanas también menciona vínculos entre altos mandos del régimen con grupos como el ELN y otras organizaciones criminales, reforzando las inquietudes sobre la relación entre actores estatales y estructuras armadas ilegales.
Este caso representa uno de los frentes legales más complejos en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, y subraya la importancia de la cooperación judicial internacional para abordar redes de narcotráfico y posibles nexos con grupos armados.
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