El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó esta semana que autorizó operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Venezuela, una admisión poco común sobre acciones que, por lo general, permanecen clasificadas en los niveles más altos del gobierno.

Esta autorización —conocida como “hallazgo presidencial”— otorga a la CIA la capacidad de realizar operativos en la región, que podrían incluir ataques selectivos contra presuntos narcotraficantes o acciones más amplias orientadas a desestabilizar el gobierno de Nicolás Maduro.

De acuerdo con la legislación estadounidense, el presidente puede aprobar operaciones encubiertas si son consideradas necesarias para la seguridad nacional. Aunque estas deben ser notificadas al Congreso, no requieren su aprobación directa, lo que da al mandatario un margen casi total para definir el alcance de las acciones.

Mick Mulroy, exagente de la CIA, explicó a la BBC que “realmente no hay limitaciones” más allá de las que el propio presidente establezca en la autorización. “Cualquier restricción puede modificarse con una nueva orden ejecutiva”, señaló.

Estas operaciones pueden incluir asesinatos selectivos, misiones clandestinas, manipulación política o apoyo a grupos armados que buscan derrocar gobiernos. A lo largo de la historia, este tipo de acciones han sido determinantes en conflictos como Afganistán, Nicaragua y Siria.

Expertos advierten, sin embargo, que este tipo de decisiones han llevado a Estados Unidos a intervenir en América Latina con resultados cuestionables. “No tenemos un récord muy admirable”, reconoció Dexter Ingram, exfuncionario del Departamento de Estado, quien calificó estas acciones como “una pendiente resbaladiza”.

En el caso venezolano, no está claro si la CIA ya ejecuta operaciones o si solo se trata de un plan de contingencia. Trump justificó la autorización alegando que “grandes cantidades de droga” estarían saliendo desde Venezuela hacia EE. UU., por lo que se prevé que las acciones se centren en organizaciones como el Tren de Aragua o el Cártel de los Soles, ambas señaladas por Washington como redes criminales transnacionales.

Marc Polymeropoulos, veterano de la CIA, aseguró que la agencia podría aplicar su estrategia de “encontrar, fijar y eliminar”, desarrollada durante la guerra contra el terrorismo, para enfrentar a estos grupos.

Aunque los detalles siguen siendo confidenciales, las declaraciones de Trump han reavivado el debate sobre el papel de la CIA en América Latina y los límites de la intervención estadounidense en la región.

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