Disputa voto a voto por el balotaje en Perú en medio de tensión electoral

La incertidumbre política se mantiene en Perú tras una reñida contienda electoral en la que dos candidatos, ideológicamente opuestos, luchan voto a voto por un cupo en la segunda vuelta presidencial. Se trata de Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez, quienes registran una diferencia mínima en los resultados preliminares.

Con el 93 % de las actas contabilizadas, Sánchez mantiene una ventaja de menos de 7.000 votos sobre López Aliaga, lo que equivale a apenas unas décimas porcentuales. Ambos candidatos rondan el 11,9 % de las preferencias, en una elección marcada por la fragmentación política.

Por su parte, Keiko Fujimori lidera la primera vuelta con el 17 % de los votos, consolidándose como la principal figura de cara al balotaje, aunque aún sin rival definido.

Retrasos y más de un millón de votos en revisión

El avance lento del escrutinio ha sido uno de los factores que mantiene en suspenso el resultado final. Más de 5.400 actas han sido objetadas, lo que representa cerca de un millón de votos que deberán ser revisados por los tribunales electorales antes de su validación.

Según expertos como Álvaro Henzler, presidente de la organización Transparencia, estos votos en disputa equivalen a cerca del 6 % del total, lo que podría alterar significativamente el resultado.

En la misma línea, el exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Fernando Tuesta, advirtió que el conteo final podría extenderse hasta finales de abril. “Aún sigue abierta la definición”, señaló.

Caos logístico y denuncias

Las elecciones, celebradas el domingo pasado, estuvieron marcadas por múltiples inconvenientes logísticos. Problemas en la distribución de urnas y papeletas retrasaron la apertura de mesas en varias zonas, especialmente en Lima.

Incluso, autoridades como fiscales y policías intervinieron instalaciones de la ONPE en medio de la jornada electoral, lo que aumentó la tensión en un proceso ya complejo. Cerca de 50.000 ciudadanos no lograron votar, lo que obligó a extender la jornada hasta el lunes.

La situación refleja una crisis institucional más profunda. A pesar de ser una de las economías más estables de la región, Perú ha tenido ocho presidentes en la última década, varios de ellos destituidos por el Congreso, lo que evidencia una inestabilidad política persistente.

Denuncias de fraude y respuesta institucional

Uno de los candidatos más críticos del proceso ha sido Rafael López Aliaga, quien ha denunciado presuntas irregularidades y llegó a calificar las elecciones como un “fraude”.

El dirigente, identificado con posiciones ultraconservadoras y admirador del expresidente estadounidense Donald Trump, incluso ofreció una recompensa de 5.800 dólares a funcionarios electorales que entreguen pruebas de irregularidades.

Además, dio un ultimátum de 24 horas a las autoridades para declarar la nulidad del proceso electoral, una postura que ha generado controversia tanto en el ámbito político como en la opinión pública.

Frente a estas acusaciones, el partido de Roberto Sánchez rechazó las declaraciones y pidió respeto por los resultados. En un comunicado, la colectividad instó a que cualquier denuncia se realice por las vías legales correspondientes y llamó a sus seguidores a “defender cada voto”.

Observación internacional y panorama político

En medio de la polémica, una misión de observadores de la Unión Europea aseguró no haber encontrado “elementos objetivos” que indiquen fraude en el proceso electoral, lo que respalda, al menos parcialmente, la legitimidad de los comicios.

Más de 27 millones de peruanos fueron convocados a votar en esta elección, que además incluyó la elección de un Congreso bicameral por primera vez desde 1990.

El actual presidente interino, José María Balcázar, no participó en la contienda, por lo que el próximo mandatario será definido en el balotaje previsto para el 7 de junio.

Un país en vilo

El escenario político en Perú sigue siendo incierto. La estrecha diferencia entre López Aliaga y Sánchez, sumada a los retrasos en el conteo y las denuncias de irregularidades, mantiene al país en vilo.

El resultado final no solo definirá quién enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta, sino también el rumbo político de una nación que busca estabilidad tras años de crisis institucional.

Mientras tanto, el conteo continúa y la atención nacional e internacional se concentra en un proceso electoral que podría marcar un nuevo capítulo en la compleja historia política peruana.

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