Disidentes de las Farc vivían con lujos en Medellín: tenían spa y camionetas de alta gama

Un contundente operativo de las autoridades en Medellín dejó al descubierto los lujos con los que vivían integrantes de una red de apoyo de las disidencias de las Farc, quienes operaban en el Valle de Aburrá mientras financiaban actividades criminales.

Tras más de 180 días de investigación, la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá logró infiltrarse en esta estructura vinculada al frente 36 de las disidencias, considerada clave en el sostenimiento financiero de la organización armada ilegal en la región.

La operación, que incluyó 14 allanamientos simultáneos, permitió la captura de seis personas señaladas de ser piezas fundamentales dentro de la red criminal. Además, se incautaron armas, vehículos y bienes cuyo valor supera los 1.500 millones de pesos.

Inteligencia y tecnología para desmantelar la red

El trabajo de inteligencia fue determinante. Las autoridades analizaron más de 1.600 horas de grabaciones de videovigilancia, así como sistemas de lectura de placas (LPR) instalados en distintos puntos de Medellín.

Gracias a este seguimiento, lograron identificar un patrón de movilidad sospechoso: al menos 14 vehículos que eran utilizados de manera rotativa para evadir los controles policiales.

Este esquema les permitió ubicar a los responsables no solo de la financiación de actividades ilegales, sino también de ataques con explosivos contra torres de energía de EPM en Medellín y el municipio de Bello.

Capturados y su rol dentro de la organización

Entre los capturados se encuentra alias “Luisa”, una mujer que aparentaba llevar una vida legal como empresaria en el sector de la estética. Según las autoridades, administraba un spa y trabajaba en una clínica estética, fachada que utilizaba para ocultar su papel clave en las finanzas de la organización.

Alias “Luisa” se movilizaba en camionetas de alta gama y residía en una exclusiva unidad residencial en Bello. Además, mantenía una relación sentimental con alias “Cheflas”, identificado como coordinador de la estructura criminal.

Junto a ella fueron capturados otros presuntos integrantes conocidos con los alias de David, Monín, Panda, Santiago y Sebas, quienes serían hombres de confianza de alias “Primo Gay”, señalado como cuarto cabecilla del frente 36.

De acuerdo con las investigaciones, estos individuos estarían implicados en múltiples delitos, entre ellos ataques contra la Fuerza Pública, suministro de material bélico, apoyo logístico a integrantes provenientes de otras regiones y la ejecución de atentados terroristas.

Delitos y judicialización

Los detenidos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación y deberán responder por delitos como terrorismo, concierto para delinquir agravado y porte ilegal de armas.

Se conoció que dos de los capturados ya se encontraban privados de la libertad en centros penitenciarios de Itagüí y Ocaña, lo que evidencia la capacidad de estas estructuras para seguir operando incluso desde prisión.

Golpes simultáneos al frente 36

Este operativo se suma a otras acciones recientes contra el frente 36 de las disidencias de las Farc. En la vereda La Palestina, en el municipio de Briceño, tropas del Ejército sostuvieron combates que permitieron la captura de alias “Daniela”, pareja sentimental de alias “Primo Gay”, y de alias “Mateo”, quien se desempeñaba como su escolta.

Durante este procedimiento, las autoridades incautaron armamento de guerra, incluyendo un fusil, proveedores, munición de diferentes calibres, una granada de mano, chalecos tácticos y equipos de comunicación.

Según fuentes de inteligencia militar, el fusil decomisado sería similar al que utilizaba alias “Primo Gay” en videos difundidos en redes sociales, lo que refuerza la hipótesis de que lo abandonó durante el enfrentamiento.

Estrategias criminales y persecución

Las autoridades también revelaron que el cabecilla habría intentado engañar a la opinión pública simulando su muerte, difundiendo imágenes falsas para despistar a las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, continúa siendo uno de los objetivos prioritarios. Por información que permita su captura, se ofrece una recompensa de hasta 500 millones de pesos.

Desde la administración local se reiteró que estas estructuras no corresponden a movimientos insurgentes tradicionales, sino a organizaciones criminales dedicadas a economías ilegales como el narcotráfico, la extorsión, la minería ilegal y el terrorismo.

Un golpe a las finanzas criminales

Este operativo representa un golpe significativo a las finanzas del frente 36 en Medellín y su área metropolitana. La identificación de sus redes de apoyo urbano evidencia cómo estas organizaciones buscan camuflarse en actividades aparentemente legales para sostener su accionar delictivo.

Las autoridades aseguran que continuarán fortaleciendo la articulación entre la Policía, el Ejército y organismos internacionales para desmantelar estas estructuras y prevenir nuevos ataques contra la población civil y la infraestructura del país.

Con estos resultados, Medellín da un paso más en la lucha contra el crimen organizado, dejando al descubierto cómo detrás de fachadas legales se escondían operaciones que financiaban la violencia en la región.

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