Disidencias buscan tomar hacienda La Novillera en Jamundí

Una grave denuncia sobre expansión territorial de grupos armados ilegales ha encendido las alarmas en el suroccidente colombiano. La hacienda La Novillera, un predio de aproximadamente 1.500 hectáreas ubicado en zona rural de Jamundí, estaría en la mira de las disidencias de las Farc, específicamente del frente Jaime Martínez, que buscaría apropiarse del terreno mediante invasiones y supuestas movilizaciones sociales.

De acuerdo con información conocida en el desarrollo de investigaciones periodísticas, la ocupación del predio no sería un hecho espontáneo, sino parte de una estrategia estructurada para consolidar control territorial en esta región del Valle del Cauca.

Una estrategia para ampliar control criminal

El frente Jaime Martínez, señalado de operar bajo las órdenes de alias Iván Mordisco, habría diseñado un plan para expandir su presencia en Jamundí. Este incluiría la toma de grandes extensiones de tierra que posteriormente serían justificadas o legalizadas a través de organizaciones sociales y campesinas aparentemente legítimas.

La hacienda La Novillera se convierte en un punto clave dentro de esta estrategia. Su tamaño y ubicación permitirían a este grupo armado establecer un centro de operaciones con múltiples fines, desde entrenamiento de nuevos integrantes hasta actividades ilegales como secuestro y almacenamiento de armamento.

Fuentes cercanas al caso aseguran que las disidencias estarían presionando a comunidades locales para participar en la ocupación del terreno, replicando tácticas similares a las utilizadas en asonadas contra la fuerza pública.

Invasión con presunta instrumentalización de civiles

La primera ocupación del predio ocurrió hace aproximadamente un mes, cuando un grupo considerable de personas ingresó a la hacienda y levantó cambuches en distintos puntos del terreno. Según versiones recopiladas, los participantes habrían sido inducidos o presionados por integrantes del grupo armado.

La movilización estaría siendo coordinada por una mujer conocida con el alias de “La Gorda”, quien se presentaría como líder social, pero que presuntamente tendría vínculos directos con la estructura Jaime Martínez. A esto se sumaría la participación de un líder comunal de la zona rural alta de Jamundí, quien actuaría como enlace con la comunidad.

El objetivo, según las denuncias, sería consolidar una ocupación permanente que facilite el control del territorio sin necesidad de confrontaciones directas, utilizando a la población civil como escudo.

Un predio estratégico en zona rural

La hacienda La Novillera está ubicada entre el sector de Río Claro y el corregimiento de Ampudia, extendiéndose hasta Villa Colombia, en la parte alta de Jamundí. Este corredor es considerado estratégico por su conexión con otras zonas rurales y su difícil acceso, lo que lo convierte en un punto atractivo para operaciones ilegales.

Históricamente, el predio ha pertenecido a la familia Zamorano, que lo ha administrado durante más de 90 años. La finca ha sido una fuente importante de empleo en la región, principalmente en actividades agrícolas como el cultivo de piña, además de proyectos de piscicultura y ganadería.

Habitantes del sector destacan que la hacienda ha sido clave para el sustento económico local, lo que aumenta la preocupación ante una posible toma ilegal que afectaría tanto la seguridad como la economía de la zona.

Riesgos de consolidación de un enclave ilegal

Expertos en seguridad advierten que, de concretarse la ocupación total del predio, las disidencias podrían establecer un enclave criminal con capacidad para operar de manera autónoma. Esto incluiría áreas para entrenamiento armado, reclutamiento de menores y retención de personas secuestradas.

Además, la presencia consolidada del grupo armado en esta zona podría fortalecer su influencia en otros municipios del Valle del Cauca y el norte del Cauca, donde ya se han reportado acciones violentas y control social sobre la población.

El frente Jaime Martínez ha sido señalado en múltiples ocasiones por su participación en atentados terroristas y por imponer normas ilegales a comunidades en regiones como Buenaventura, Cauca y el sur del Valle.

Silencio del Gobierno y preocupación regional

Hasta el momento, no se ha conocido un pronunciamiento oficial del Gobierno nacional frente a esta situación, lo que ha generado inquietud entre líderes locales y habitantes de Jamundí. La falta de respuesta oportuna podría facilitar el avance de estas estructuras ilegales.

Mientras tanto, la comunidad permanece en medio de la incertidumbre, temiendo que la disputa por la hacienda La Novillera escale a enfrentamientos o derive en un control total por parte de las disidencias.

El caso refleja una problemática más amplia en Colombia: la disputa por la tierra y el uso de estrategias encubiertas para expandir el poder de grupos armados ilegales. La evolución de esta situación será clave para entender el futuro de la seguridad en esta zona del país.

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